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El abandono del Toyota #7 en Le Mans pudo ser culpa de un piloto que se hizo pasar por comisario

El abandono del Toyota #7 en Le Mans pudo ser culpa de un piloto que se hizo pasar por comisario
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Seguro que ya lo sabes, pero durante las 24 Horas de Le Mans, un nuevo traspiés se llevó por delante el buen hacer del Toyota TS050 número 7. Con Kamui Kobayashi a los mandos, el autor de la bestial pole de récord absoluto, el coche japonés iba liderando la prueba hasta que comenzó a sufrir serios problemas mecánicos. ¿La culpa? De un Jimmy Jump vestido de comisario.

Puede sonar a película de humor de bajo presupuesto, pero al menos lo que afirma Pascal Vasselon (Toyota GAZOO Racing) en unas declaraciones post-carrera es que el embrague del TS050 se dañó al hacer una salida en falso por culpa de un falso comisario tras un repostaje. La acción de arrancar-parar-arrancar habría destrozado el embrague, pero la cosa no queda ahí.

Según puedes ver en el vídeo superior, un personaje ataviado con la vestimenta muy similar a la de los comisarios y casco se pone delante del coche que se encontraba repostando durante uno de los Safety Car y le enseña el pulgar de su mano derecha hacia arriba. El semáforo aún estaba en rojo, Kobayashi duda, arranca, pero según el propio Vasselon el equipo le indicó que parase, porque salir en ese momento tampoco era buena opción. Cuando volvió a salir... Resultado = Embrague KO y coche desahuciado.

¿Cómo es posible que haya ocurrido esto?

Toyota y su tecnología híbrida: de la calle a Le Mans, y no al revés

Vasselon es tajante: "Realizó varias operaciones de arranque con el motor de combustión encendido, esta situación nunca debió producirse". No debió producirse porque los LMP1 con su sistema de motorización híbrido se mueve por la línea de boxes con las baterías. El motor de combustión sólo se engrana a partir de cierta velocidad.

En este caso no fue así y Kobayashi en un mar de desconcierto arrancó después de detenerse, el movimiento obligó a conectar el motor de combustión encendido lo que sometió a la mecánica del Toyota a un sobreesfuerzo anormal que se convirtió en un abandono irremediable. Un abandono que da al traste con meses de preparación sólo por una "broma".

Después del soberano chasco de 2016 cuando abandonaron en la última vuelta por culpa de un conector mientras lideraban la prueba justo con la bandera de cuadros a la vista, este incidente es un jarro de agua helada sobre las cabezas del equipo que tanta determinación están empleando para volver a triunfar en el WEC.

¿Y quién era ese comisario?

Se especula que quien le costó a Toyota la victoria en las 24 Horas de Le Mans fue Vincent Capillaire, un piloto de la categoría LMP2 que competía a bordo del Ligier JSP217 del equipo Algarve Pro Racing junto a Mark Patterson y Matt McMurry.

La indumentaria del equipo casualmente es naranja y negra, los mismos colores utilizados por los comisarios del circuito francés. Los nervios de la competición, la noche y el cansancio hicieron que a ojos de Kobayashi Capillaire pareciera un comisario aunque llevaba casco y arnés de seguridad.

Lo que se desconoce por completo es cuál fue la motivación de Capillaire, si quería simplemente dar ánimos al piloto del coche número 7 o si era una actitud jocosa. Habrá que ver en qué sentido se pronuncia la FIA y qué medidas se toman al respecto de una actuación que ha condicionado el resultado de las 24 Horas de Le Mans 2017.

Una acción sin precedentes en el automovilismo

Nelson Piquet Gp Singapur 2008

Cuesta encontrar precedentes de este tipo que puedan equipararse a la maniobra de Capillaire. Sólo podríamos establecer algún paralelismo lejano con lo ocurrido hace casi una década en el Gran Premio de Singapur 2008. Entonces, y según confesó el propio Nelson Piquet Jr. a la FIA, Pat Symons le incitó a que después de que Fernando Alonso entrase en boxes estrellase su Renault en la curva 17, un punto donde al no haber grúas forzaría la salida de un Safety Car favoreciendo al asturiano que salía desde la 15ª posición de parrilla hasta el punto de auparle a la victoria.

Como consecuencia de aquella estrategia, Flavio Briatore (jefe del equipo Renault) fue expulsado automáticamente por la FIA de cualquier actividad automovilística de manera vitalicia. El escándalo salpicó incluso a los pilotos representados por el magnate, pues la FIA estableció la no renovación de las súper licencias de ninguno de sus pilotos como por aquel entonces Mark Webber.

En un recurso interpuesto a través de la justicia francesa Briatore logró la absolución contra el rotundo castigo de la FIA.

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