
Ayer mantuve una interesante conversación con un antiguo piloto de pruebas. No es un piloto de competición, ni sabe de neumáticos para conseguir la pole position; a cambio cuenta con más de 10 años de experiencia al volante de coches de calle de marcas como Saab o SEAT.
El caso es que, sabiendo que es un aficionado a los videojuegos, le pregunté si pensaba que la última entrega de la saga Gran Turismo podría ayudarme a tener una idea del comportamiento de algunos de los coches que él ha conducido.
Probado la versión Prologue de Gran Turismo, me aseguró que muchas de las sensaciones virtuales, como cambios de pesos o sobreviraje sí le resultaban familiares a las que experimentaba en circuito.










