
Pasa cientos de veces. Se anuncia la fecha de lanzamiento de un juego. Los días pasan y poco antes de que llegue el día señalado alguien desde la compañía distribuidora avisa de que se va a retrasar por una serie de motivos. Que si los planetas se han alineado, que si un error de última hora, que si problemas en la localización a Europa (esto de tener que lanzar el juego traducido a los 7 u 8 principales idiomas del viejo continente es lo que tiene)… o como en el caso que nos ocupa, aplicar censura.
Twisted Metal, del que ayer mismo veíamos el uso de sus nuevas y destructivas armas energéticas, iba a lanzarse dentro de unos días, el 17 de febrero concretamente. Pero se ha pospuesto tres semanas hasta el 7 de Marzo. ¿El motivo? Sacar la tijera a pasear y recortar algunas escenas que podrían haber fundido los cerebros de los pobres e inocentes europeos.
No sabemos hasta qué punto se han eliminado escenas violentas o suavizado algunos diálogos y tampoco llegamos a imaginarnos el motivo (supongo Alemania y su férreo control sobre la violencia en algunos juegos tendrá algo que ver, digo yo) para que en Estados Unidos estén disfrutando del juego tal y como fue diseñado (con toda su violencia) y a Europa acabe llegando tras pasar una revisión de contenido.










