
Madrid tiene un circuito de carreras. Tuvo días de vino y rosas, gente llenando las gradas y hasta el circo de la Fórmula 1 rodando por su asfalto. En la actualidad es un trazado viejo, inadaptado para los tiempos modernos, que amenaza con desaparecer, y ese temor es cada día más fundado y su fín más cercano.
Cuando se construyó el Circuito del Jarama en los años 60, estaba en un páramo prácticamente deshabitado. Albergó la máxima categoría varios años entre 1967 y 1981, y varios campeonatos de prestigio como el de Campeonato Mundial de Motociclismo acontecieron ahí. ¿Qué pasa a día de hoy?
El circuito pertenece al RACE. En los alrededores está una gran urbanización privada, Ciudalcampo, que hay que atravesar por narices para poder entrar. Vive gente con buena situación financiera, aunque las casas más pegadas al circuito fueron baratas en su época por lo que tenían al lado, una fuente de bronca frecuente.










