Uno de los debates más complejos que rodean a la conducción autónoma es la depuración de responsabilidades en caso de accidente. BYD ha dado un paso muy importante para resolver esta cuestión porque promete asumir toda la responsabilidad económica.
Esto lo cambia todo, no solo de cara a otros fabricantes, sino también de cara a las aseguradoras y a las pólizas de auto privadas que tienen los conductores.
Un debate que viene de lejos
Uno de los retos a los que ese enfrenta la industria del automóvil global es electrificación, pero hay otro desafío que podría cambiarlo todo a medio y largo plazo: la conducción autónoma.
A lo largo de los últimos años, varios fabricantes y compañías especializadas, como Waymo y Cruise, han dado importantes pasos hacia delante en el ámbito de la conducción autónoma, de hecho, hay robotaxis funcionando en varias ciudades de todo el mundo y ahora llega el momento del Tesla Cybercab y del Verne de Rimac, por lo que ya hay tecnología que funciona y que se está probando constantemente para pulirse.
Sin embargo, la conducción autónoma no es solo cuestión de tecnología: para implementarla a gran escala en todo el mundo, hay que dar forma a un complejo marco legal y ético que resuelva interrogantes tan importantes como el de depurar responsabilidades en caso de que un coche autónomo se vea implicado en un accidente con consecuencias graves.
Es un debate que viene de lejos y que cobró especial importancia cuando se produjo la primera muerte por el atropello de un coche autónomo, allá por 2018 en Estados Unidos.
Desde entonces, no hemos avanzado mucho y los fabricantes tampoco han querido “mojarse” demasiado, de hecho, Tesla, que es una de las compañías más relevantes en el ámbito de la conducción autónoma, deja claro en el manual del propietario de sus coches equipados con el sistema de conducción autónoma total (Full Self Driving) que cualquier responsabilidad de lo que ocurra mientras el coche circula recae en el conductor humano. Y va a juicio si llega a ser necesario.
Sin embargo, ahora estamos ante un punto de inflexión porque BYD acaba de decir que va a asumir la responsabilidad de todos los daños que se produzcan en accidentes causados por su sistema de conducción autónoma. La marca china se convierte así en el primer fabricante del mundo que promete “cobertura total de daños”, tanto para la función de estacionamiento inteligente como para su conducción autónoma Urban NOA (Navigate on Autopilot).
Lo notas desde la primera vez: pasarse a un coche eléctrico cambia muchas cosas a la hora de conducir. Al margen de decir adiós a ideas preconcebidas poco justificadas, das la bienvenida a una experiencia de conducción cómoda, sencilla y relajada. Los que lo han probado lo saben.
BYD ha hecho este anuncio en su Evento de Lanzamiento de Estrategia de Inteligencia celebrado en China y, de momento, solo se aplica al mercado chino: “La garantía de Cobertura Total de Daños por un año se aplica a los nuevos compradores y a los propietarios actuales que actualicen al sistema de asistencia a la conducción Tianshen-BYD 5.0 en el mercado chino. La política establece que si ocurre un accidente con responsabilidad legal mientras un usuario opera la función Urban NOA de acuerdo con las regulaciones, BYD cubrirá directamente todas las pérdidas económicas resultantes”.
Jugada maestra de marketing
Ojo, BYD habla de responsabilidad económica, pero no de responsabilidad legal. En cualquier caso, este anuncio es importante porque ningún otro fabricante está dispuesto a hacer lo mismo, y menos Tesla, que es muy tajante con esta cuestión.
Según BYD, asume esta promesa porque confía en su tecnología y la ha probado en más de 3,15 millones de vehículos con asistencia inteligente en la carretera, “proporcionando una base inigualable de datos del mundo real para una iteración continua”. BYD asegura que esos datos garantizan un aprendizaje y una mejora algorítmica rápida de este sistema. De alguna manera, lo que intenta transmitir BYD con este anuncio es que su tecnología de conducción autónoma es infalible.
De cara a los seguros, esta promesa también sienta un precedente porque, al asumir la responsabilidad de los daños económicos, BYD acaba de un plumazo con los posibles enfrentamientos legales entre la aseguradora, el fabricante y el conductor en un accidente causado por un coche mientras se utilizaba su conducción autónoma.
Por otro lado, BYD ofrece esta cobertura de forma gratuita durante el primer año (todavía no se sabe si luego habrá posibilidad de pagar por ella), de manera que el cliente no necesita una póliza especial de la aseguradora: BYD deja fuera de juego a las compañías de seguros, al menos en lo que se refiere a las pólizas de auto porque es altamente probable que detrás de esta promesa haya un acuerdo brutal de BYD con alguna aseguradora para cubrir la responsabilidad civil corporativa de la propia BYD.
¿Qué significa esto? Que si hay un accidente, nadie se va a pelear con la compañía de seguros que tenga el conductor, sino directamente con el fabricante, que tendrá que arreglárselas con su cobertura de seguro corporativa.
Por otro lado, esta decisión de BYD pone en jaque al resto de fabricantes. No deja de ser una jugada de marketing por parte de BYD para que el usuario tenga más confianza en sus coches y en su tecnología de conducción autónoma, tanto por la tranquilidad que da pensar que la marca confía tanto en esa tecnología como para hacer esa promesa, como por la tranquilidad que da pensar que, si pasa algo, todo va a estar cubierto a nivel económico.
Imágenes | Motorpasión
En Motorpasión | "Tiene más fallos que todos mis coches juntos". Un millonario anónimo se gastó 3 millones en un superdeportivo y solo siente una cosa: decepció
Ver 0 comentarios