Pamplona tira de inteligencia artificial para multar: este mes empiezan a funcionar cuatro radares con IA a los que no se les pasa ni una

  • El nuevo sistema puede controlar hasta ocho infracciones a la vez

  • Tiene un coste reducido: 20.000 euros por radar

Radar Ocho Uno
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Daniel Murias

En una caja gris, encima de un pórtico o detrás de un panel luminoso con los pies que sobresalen por debajo o, como en Euskadi, con una señal reflectante amarilla encima, es relativamente fácil saber donde está un radar fijo de velocidad. Al menos hasta ahora, porque ha llegado a España un nuevo radar, pequeño, con inteligencia artificial (IA) y que no solamente controla la velocidad, sino que puede detectar hasta ocho infracciones a la vez.

Pamplona es la primera ciudad en hacerse con este radar y ha comprado cuatro unidades.

Un radar ocho en uno

La cabina de radar tal como la conocemos está a punto de quedarse obsoleta. Pamplona va a instalar en junio cuatro dispositivos de nueva generación que combinan cámara a color, reconocimiento de matrículas e inteligencia artificial para vigilar ocho tipos de infracciones distintas desde un único punto fijo. El ayuntamiento navarro los ha adquirido a 20.000 euros más IVA  la unidad, lo que supone una inversión de 80.000 euros para los cuatro aparatos.

La velocidad sigue siendo una de las variables controladas, pero ya no es la única. El sistema identifica si el conductor lleva el cinturón puesto, si maneja el teléfono al volante, si se salta un semáforo en rojo, si invade un paso de peatones o si detiene el vehículo en cruces con marcas viales amarillas. A eso se suman los giros prohibidos, los cambios de carril irregulares y la circulación en sentido contrario. El rango de velocidades que cubre va de los 10 a los 320 km/h, con la posibilidad de establecer límites independientes por carril, y opera en ambas direcciones simultáneamente.

Centro Mando Trafico Pamplona

En el formato físico también rompe con lo habitual. No hay cabina. El dispositivo es compacto y se monta en altura, ya sea sobre báculos laterales, medianas o pórticos, lo que lo hace visualmente indistinguible de una cámara de tráfico convencional. Funciona de forma autónoma en condiciones extremas, entre -30 y 70 grados centígrados.

Los cuatro nuevos radares se ubicarán inicialmente en la avenida del Ejército, la avenida de Gipuzkoa junto al puente de Oblatas, la calle Sadar y el paseo de Santa Lucía. Se suman a los cuatro ya operativos en la ciudad, aunque el modelo de gestión contempla rotación entre las once cabinas existentes. Antes de entrar en funcionamiento, deberán superar el proceso de homologación del Centro Español de Metrología.

Lo que llega a Pamplona no es solo una actualización tecnológica de la vigilancia vial: es un cambio de paradigma. Hasta ahora, el conductor sabía que un radar medía la velocidad en un punto concreto y podía adaptar su conducta en consecuencia. O que esa cámara vigilaba un cruce y que nadie se saltará un semáforo en rojo, pero no la velocidad o el uso del móvil, por ejemplo.

Con este sistema, prácticamente cualquier irregularidad cometida dentro del campo visual del dispositivo queda registrada. El margen para la impunidad cotidiana —el móvil en el semáforo, el cinturón sin abrochar al salir del aparcamiento— se reduce de forma drástica.

Si Pamplona valida el sistema sin incidencias técnicas ni legales, la pregunta no es si otras ciudades seguirán el mismo camino. Es cuándo.

Imágenes | Ayuntamiento de Pamplona

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