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Así es el estrés de los conductores en la era COVID-19

Así es el estrés de los conductores en la era COVID-19
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No cabe duda de que la coyuntura actual no pasa desapercibida para nadie. En lo personal a cada uno le puede afectar en mayor o menor medida, pero está claro que, en general, repercute en nuestro día a día, en nuestras decisiones, en nuestro estado de ánimo y en nuestra forma de actuar… y conducir.

La movilidad es una de las grandes implicadas –o afectadas– por esta pandemia. Algo que es notorio en la densidad del tráfico y en su seguridad, pero no solo a nivel cuantitativo (más o menos coches en las carreteras), sino también cualitativo. Según los expertos, la forma en la que nos desplazamos y nuestro estado al volante son diferentes.

La amenaza sobre la salud afecta a nuestras decisiones

En un momento en el que las personas ven amenazado algo tan importante como la salud, los riesgos psicosociales, como el estrés, la ansiedad o la depresión, se convierten en un aspecto importante a tener en cuenta. Tener conciencia de esta disposición y su impacto en tareas tales como la conducción nos puede ayudar a evitar posibles percances.

El estrés, un acompañante tradicional del conductor

¡Es que no llego a tiempo!, ¡tengo mil cosas!, ¡no doy para más! Son comentarios que probablemente escuchemos a nuestro alrededor cada día, incluso que los hagamos nosotros mismos. Vivimos en un mundo un poco frenético, en el que nos invade una misteriosa necesidad de “llegar a todo y a tiempo” –algo que, por otra parte, seguramente no sea del todo necesario siempre–.

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Decimos que estamos estresados y asociamos el estrés a algo malo, algo que debemos evitar y que incluso va en contra de nuestra salud.

Ante una amenaza, se activa el estrés para dar una respuesta

Nada más lejos de la realidad, el estrés es un proceso psicológico normal cuyo objetivo es el de dar respuesta a una demanda en un momento puntual. Hasta ahí todo normal, según Guillermo Blanco Bailac, psicólogo clínico del Instituto de Movilidad Sostenible. La fase problemática del estrés se produce cuando no sabemos o no podemos actuar de forma precisa ante una exigencia.

El estrés se activa ante una situación que nuestra cabeza percibe como amenazante contra nuestra integridad física y/o emocional. Ante una circunstancia real, esta respuesta es adaptativa, con lo que nuestro cuerpo se pone alerta frente a un estado de alarma percibido y el organismo empieza a reaccionar tanto física como mentalmente para afrontar las demandas concretas de esa eventualidad.

Estrés, eustrés y distrés

Existen diferentes tipos de estrés, nos indica Guillermo Blanco Bailac, el más adecuado es aquel que nos activa y nos permite solventar los trances con eficacia. A este tipo de estrés adaptativo se le denomina “eustrés”. Puede ser incluso motivante para cumplir nuestras metas, ya que consiste en una respuesta del organismo en niveles adecuados capaz de ayudarnos.

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Pero si la realidad estresante permanece en el tiempo o esa respuesta o solución efectiva no llega a tiempo, el estrés adaptativo puede evolucionar y convertirse en “distrés”, que es una reacción donde se dispara la ansiedad, proyectando todos los síntomas corporales y mentales de angustia y pudiendo llegar al bloqueo de la respuesta.

El "distrés" puede tener serias repercusiones en nuestro equilibrio físico y/o emocional

El reflejo en la conducción podría ser esa escena en la que, cuando vemos que no llegamos a tiempo a nuestro destino, perdemos el control y aumentamos irracionalmente la velocidad y/o nos mostramos más agresivos. En definitiva, actuamos de una forma que no es habitual ni la más adecuada.

COVID-19 y estrés

Las implicaciones de la etapa actual son claras. Muchos conductores se desplazan con preocupaciones sobre una amplia variedad de cuestiones relacionadas con el coronavirus, desde los pensamientos sobre su propia salud y la de sus familias hasta los problemas económicos o laborales.

En un reciente artículo realizado por profesionales de la AEPCP (Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología) denominado Impacto psicológico de la pandemia de COVID-19: Efectos negativos y positivos en población española asociados al periodo de confinamiento nacional, los investigadores encontraron diversas patologías. Entre ellas, niveles elevados de impacto emocional reflejado en los miedos al coronavirus, problemas de sueño y una variada sintomatología emocional (preocupación, estrés, desesperanza, depresión, ansiedad, nerviosismo e inquietud).

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Analizando las emociones más afectadas durante el confinamiento, el estrés, junto con la preocupación y la desesperanza eran las más nombradas por los sujetos que participaron en esta investigación.

La pandemia y las consecuencias de la crisis sanitaria han influido en el aumento del estrés

Otra investigación de la Universidad Complutense de Madrid. realizada a partir del 14 de marzo con 3.480 personas, evaluaba el impacto psicológico que la crisis sanitaria por causa de la pandemia había tenido en España. Examinando los datos de salud mental, indicaba que casi una de cada 7 personas mostraba síntomas de estrés postraumático

La lista de síntomas que provoca el estrés es muy extensa, desde la mala memoria o dolores de cabeza hasta falta de energía, cansancio o irritabilidad. Todos ellos, factores totalmente incompatibles con una conducción segura.

El estrés del conductor y riesgo de accidente

Al volante, son muchas las circunstancias que nos producen desasosiego, el tráfico, la climatología adversa, el comportamiento de otros conductores, el tacógrafo en chóferes profesionales… Todo ello acaba influyendo en la forma en que conducimos y, en muchos casos, produce cambios en nuestra forma de actuar, nos transformamos y, en ciertas ocasiones, nos olvidamos de nuestra racionalidad.

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Conducir muy estresado da lugar a conductas agresivas

Los conductores somos conscientes de la importancia de nuestro estado emocional para conducir. En un estudio realizado por BP, Castrol y RACE, un 71 % de los conductores coincidían en la importancia de no ponerse al volante en un estado emocional alterado.

Sin embargo, el 54 % de los conductores españoles circulan con su vehículo aunque estén emocionalmente alterados (estrés, enfado, alegría, euforia).

Repunte de los accidentes

Si bien ha habido una reducción importante en los desplazamientos durante el estado de alarma, el descenso en la accidentalidad no ha ido paralelo. Ha llamado la atención la gravedad de los siniestros producidos, que ha sido mayor.

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La Fiscalía de Seguridad Vial ha dado cuenta de una realidad importante. El Fiscal de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, indicó que durante el estado de alarma, entre el 15 de marzo y el 20 de junio pasados, la siniestralidad vial descendió un 55 por ciento –se produjeron 117  siniestros por los 287 del mismo periodo de 2019–, pero en menor porcentaje que los flujos de circulación, que lo hicieron en un 70 por ciento.

Mas velocidad y menos uso del cinturón de seguridad, principales causas del aumento de víctimas

Por otra parte, la DGT alerta a los conductores de un repunte de los excesos de velocidad y el no uso del cinturón. De hecho, se registró un aumento del 30 % en conductores que circulaban por encima de los límites de velocidad en los tramos controlados. Además, 10 de los 24 fallecidos ocupantes en turismo no llevaban puesto el cinturón de seguridad.

Una solución para manejar el estrés: la conducción ZEN

Ante este escenario es necesario buscar soluciones, y las hay. De manera sencilla y con un poco de entrenamiento, podemos hacer que nuestro estado emocional mejores cuando conducimos.

En la iniciativa, Al volante ZENtrate se ofrecen una serie de consejos para mejorar el ánimo de los conductores y hacer que estos conduzcan en un estado emocional óptimo, utilizando técnicas de relajación.

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Una vez que subimos al coche, es importante ser conscientes de nuestra tarea. Lo ideal es entrar relajado al vehículo y, si es necesario, dar un pequeño paseo antes de iniciar la marcha.

Entrar relajado al coche y... ¡respirar!

Es importante planificar la ruta que vamos a realizar, aunque sea mentalmente. Esto nos ayudará a sentirnos más seguros y actuar con responsabilidad durante el trayecto. Cuando notemos que circulamos de forma automática, intentaremos volver a la realidad, darnos cuenta del camino que llevamos, los sonidos, el tráfico. Volver a reconocer el entorno.

Por otro lado, el propio coche nos puede echar una mano. La tecnología hace tiempo que ha llegado a la automoción y mejora sus prestaciones cada día. También en seguridad. Es el caso del sistema Toyota Safety Sense, que está presente en casi la totalidad de modelos del fabricante nipón. Integra los denominados ADAS (Advanced Driver Assistance Systems o Sistemas Avanzados de Asistencia al Conductor) para evitar accidentes, o minimizarlos, en múltiples situaciones.

En Toyota, son los siguientes: Sistema de Seguridad Precolisión, Sistema de Reconocimiento de Señales de Tráfico, Avisador de Cambio Involuntario de Carril, Control Inteligente de Luces de Carretera, Control de Crucero Adaptativo, Sistema de Mantenimiento de Trayectoria, Monitor de Ángulo Muerto, Detector de Tráfico Trasero y Asistente de Parking.

En cualquier caso, conduce de forma preventiva y procura adelantarte a lo que pueda pasar. Siempre es mejor dar dos vueltas a una rotonda que intentar salir poniendo en peligro a otros vehículos.

Imágenes | iStock/dusanpetkovic, Sanja Radin, NicoElNino, AaronAmat, Halfpoint  y Pixabay/geralt

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