
Desde Valencia nos llega una noticia que destaca por su nivel de surrealismo, que habría erizado el bigote hasta al mismísimo Dalí. Pongámonos en antecedentes. El 2 de febrero una estudiante granadina de la Universidad de Valencia aparcó su Nissan Micra en la calle Pintor Monleón. Se fue dos días a Vitoria, y cuando volvió, el coche había desaparecido.
No sabía si se lo habían robado, así que empezó a hacer llamadas. El coche acabó apareciendo en el depósito de la grúa, por “estar abandonado”. Cuando quiso retirarlo, le dijeron que tenía que pagar. Como buena estudiante de Derecho, y alguien consciente de cómo son las leyes, se negó a pagar, y empezó una batalla contra el Ayuntamiento de Valencia.
La Ley dice que un coche, si está más de un mes aparcado en el mismo sitio, se considera abandonado, y a partir de entonces debe notificarse al dueño que tiene 30 días para moverlo o se considerará un RSU (residuo sólido urbano). Obviamente nada de esto ocurrió, y ya van ocho meses sin coche.



Esta imagen es de 1966, de uno de los primeros crash test que hizo la marca alemana Porsche. Lo que vemos es un Porsche 904 que está a punto de sufrir un mal de alturas. Lanzar un coche al vacío equivale perfectamente a una colisión a alta velocidad, mediante simples ecuaciones de física elemental.



