BMW M6 Cabrio, prueba (parte 3)

507 caballos y tracción trasera. Esos dos datos inevitablemente evocan en mi mente una cosa: derrapar. Con tanta potencia a las ruedas traseras, el BMW M6 Cabrio tiene que ser una máquina de derrapar cuando desconectamos los controles de tracción, y no pensaba quedarme sin comprobarlo.
Ya sabía que por carretera y por ciudad el coche va fantásticamente, pero tocaba divertirse con el. Para eso, nada mejor que un circuito cerrado. Pero no se trata de un circuito cualquiera, nos atrevimos a meter el BMW M6 Cabrio en una pista de drifting. Y no os puedo explicar cuánto disfrutamos con él…



