Tesla presentó el Semi, su cabeza tractora eléctrica para semirremolque, por primera vez en 2017, con Elon Musk afirmando que el parabrisas del camión podría soportar una explosión nuclear y que entraría en producción en 2019 A finales de 2022, Tesla celebró un evento de entrega y entregó las primeras unidades a PepsiCo, pero tres años después, el vehículo sigue sin ser una realidad.
Este verano, tras años de retrasos, Tesla tiene previsto comenzar a entregar los primeros Tesla Semi fabricados en serie en su Gigafactoría de Nevada. Según un informe reciente de Tigress Financial Partners, se espera que la empresa entregue entre 5.000 y 15.000 Semi en 2026.
Encantados con el Tesla Semi, pero sigue en fase de prueba piloto
Hace casi diez años, Tesla presentó el Semi como una revolución pendiente en el transporte de mercancías, siguiendo el éxito del Model 3, que democratizó el uso de los coches eléctricos. Sin embargo, la compañía ha reorientado sus prioridades hacia áreas como la inteligencia artificial, la robótica y los robotaxis Cybercabs, dejando atrás, en parte, su apuesta inicial. Y ahora, quiere fabricar semiconductores a un ritmo imposible para alimentar los centro de datos de la IA.
Mientras tanto, el mercado estadounidense ha vuelto con fuerza hacia los combustibles fósiles. La eliminación de los incentivos a la compra de vehículos eléctricos y la flexibilización de las normas sobre emisiones contaminantes durante esta administración Trump han frenado el impulso hacia la electrificación en el sector.
Actualmente, el Semi sigue en pruebas pilotos. Unas pruebas que, sorprendentemente para un colectivo muy conservador como son los camioneros en EEUU, están conquistando a los profesionales del transporte. No tanto porque sea un camión disruptivo, sino porque está dando lo que los fabricantes locales se han negado siempre a dar a los conductores y a las empresas de transporte, como la facilidad de conducción y la facilidad de mantenimiento.
Ángel Rodríguez, un conductor de 56 años de Hight Logistics en Long Beach, California, probó recientemente el Semi durante un mes, sustituyendo su camión diésel de 13 velocidades por este modelo automático. "Es mucho más cómodo físicamente", explicó Rodríguez. "Reduce el estrés, ya que no tienes que preocuparte por el embrague ni los cambios de marcha", contaba en el Wall Street Journal.
Otro conductor, Dakota Shearer, de IMC Logistics, se quedó atascado en una curva cerrada con un remolque de 12 metros en un pueblo de Nevada. Con un camión diésel normal, habría tenido que bajarse una y otra vez para comprobar los ángulos, asegura, pero con el Semi, bastó una sola maniobra.
Cambios de marchas automáticos, cámaras y sensores de proximidad que facilitan la conducción son relativamente habituales en los camiones europeos y para los conductores estadounidenses es pura ciencia ficción, como no para de demostrar Bruce Wilson en una gira estadounidense para promocionar la marca Scania, que tiene los ojos puestos en el mercado estadounidense, con un modelo de su gama europea.
Algunas empresas de logística del área de Los Ángeles y de Long Beach, dos de los puertos más activos de EEUU, consideran que las 500 millas de autonomía (680 km) anunciadas por Tesla es suficiente para sus operaciones y ven en el hecho de que sean eléctricos un enorme ahorro en términos de personal y mantenimiento.
Big F Transport, por ejemplo, tiene cinco mecánicos para mantener más de 40 camiones diésel en Wilmington, California. "Si pasamos a vehículos totalmente eléctricos, solo necesitaremos un mecánico", explicó Geovanny Meléndez, el vicepresidente de operaciones de la empresa, al diario financiero.
Todo es perfecto, según quienes han probado los camiones en pruebas pilotos. Sin embargo, las entregas todavía no se han hecho y quedan al menos dos escollos importantes que salvar si Tesla realmente quiere fabricar y vender camiones.
La infraestructura de carga no está lista. La construcción de los Megacargadores para el Tesla Semi en ubicaciones seleccionadas está programada para comenzar en el primer semestre de 2026, y se espera que las primeras estaciones abran en el verano de 2026. No se puede vender un camión de largo recorrido a gran escala sin la red de carga que lo respalde.
Incertidumbre en los precios. Está es sin duda la mayor incógnita. Tesla nunca actualizó sus precios originales, de entre 150.000 y 180.000 dólares, según la batería, y se cree que ha ocurrido un aumento de precio "drástico".
Datos del programa de ayudas a la compra para camiones y autobuses eléctricos de California, administrado por CARB, indican que el Tesla Semi partirá de los 260.000 dólares para el modelo de Autonomía Estándar (325 millas) y 300.000 dólares para el modelo de Autonomía Extendida (500 millas).
Un Tesla Semi a 300.000 dólares inquieta a los operadores de flotas, cuyas decisiones se basan por completo en el retorno de la inversión. Y con un camión a 300.000 dólares, ya pueden ahorrar en energía y mecánicos para que les sea rentable. No todas se pueden permitir esos precios.
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