Cuba no tiene gasolina, así que este mecánico ha hecho lo que haría MacGyver: su Fiat ahora funciona con carbón vegetal

La solución de Cuba a la crisis del petróleo tiene 100 años de antigüedad

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Daniel Murias

Un poco de carbón en la caldera del viejo Fiat y a correr. Con la gasolina a casi 8 dólares el litro por la falta de abastecimiento, este mecánico encontró la solución para poder seguir usando su coche. Convirtió su Polski-Fiat 126 (versión polaca del Fiat 126 y SEAT 126) con un gasógeno para quemar carbón vegetal y poder moverse

En Aguacate, un pequeño pueblo a 70 kilómetros de La Habana, Juan Carlos Pino, un mecánico de 56 años, ha convertido su coche para que pueda funcionar con carbón. Con materiales reciclados y un toque de genialidad, Pino construyó un gasógeno artesanal. 

En Cuba no tendrán petróleo, pero tienen ideas

Un tanque de propano adaptado, sellado con la tapa de un transformador, alberga el carbón que, al arder, se convierte en gas combustible. El filtro, fabricado con una jarra de leche de acero inoxidable rellena de trapos viejos, completa el sistema. 

De esta forma, el motor de dos cilindros del coche cobra vida, moviéndose con un recurso económico y fácil de obtener en la isla. Así convertido, el coche tiene una autonomía de varias horas con un poco de carbón y es capaz de superar los 80 km/h, asegura su creador. 

La tecnología detrás del gasógeno no es nueva, en las posguerra española y en la Segunda Guerra Mundial, países como Gran Bretaña, Francia y Alemania la utilizaron masivamente. 

Inventado por Georges Imbert en los años 20, el sistema se compone básicamente de un depósito de combustible, normalmente leña o carbón, y una caldera en la que se hace arder ese carbón con muy poca aportación de oxígeno hasta alcanzar una combustión incompleta. 

Fruto de ese proceso, se origina monóxido de carbono, dióxido de carbono e hidrocarburos no quemados, que una vez fríos pasaban al motor y lo hacían funcionar.

Es una tecnología que no se veía desde la escasez de los años 40 en Europa, pero que en el contexto actual en Cuba le da un significado especial. La actual crisis del petróleo, agravada por la interrupción del suministro venezolano y las sanciones estadounidenses, ha llevado a la isla a una crisis energética sin precedentes. Los apagones son frecuentes, y la gasolina, cuando se encuentra, alcanza precios exorbitantes en el mercado negro.

Para Pino, este invento es más que una solución temporal: es una necesidad. "En tiempos como estos, no hay otra opción", afirma. "La movilidad es clave, y también lo es poder trabajar la tierra". Su próximo reto es adaptar un tractor, demostrando que su ingenio no tiene límites.

Imágenes | DW

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