Fiel a su estrategia multitecnología, Toyota no sólo sigue creyendo en el hidrógeno, es que está buscando nuevas formas de hacerlo más práctico. Su última patente, registrada ante la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual), muestra un scooter impulsado por pila de combustible cuyos depósitos podrían sustituirse en segundos, evitando uno de los grandes problemas de esta tecnología: el repostaje.
La idea recuerda mucho a las baterías intercambiables de algunas motos eléctricas urbanas, pero aplicada al hidrógeno. En vez de esperar para repostar en una hidrogenera (cuya red en España, sigue siendo un gran cuello de botella), bastaría con retirar un cartucho vacío y colocar otro lleno en una estación preparada para ello.
Para el usuario, esto supone eliminar de un plumazo los 15-20 minutos de espera en carga rápida de una eléctrica convencional.
Toyota quiere que repostar hidrógeno sea tan fácil como cambiar una batería
La patente, desvelada originalmente por el medio australiano AMCN, muestra un scooter muy parecido al Suzuki Burgman Fuel Cell que Suzuki presentó hace más de una década. No es casualidad, porque Toyota y Suzuki forman parte junto a Honda, Yamaha y Kawasaki del consorcio japonés HySE (Hydrogen Small mobility & Engine technology). Según el propio consorcio, el objetivo para este 2026 es estandarizar estos cartuchos para que sean universales entre marcas.
Para que eso sea posible, el principal reto técnico está en la posición del depósito. En este tipo de scooters, el tanque suele colocarse en la zona baja del chasis para mejorar el centro de gravedad. El problema es que acceder a él resulta complicado. Toyota plantea dos soluciones mecánicas: la primera utiliza un soporte articulado que desplaza el depósito hacia un lateral; la segunda apuesta por unos brazos tipo tijera que extraen el cartucho horizontalmente.
El scooter no utilizaría un motor de combustión adaptado al hidrógeno, como ya están explorando algunas marcas, sino una pila de combustible o sistema FCEV. En este caso, el hidrógeno no se quema, se utiliza para generar electricidad mediante una reacción química con el oxígeno del aire, alimentando así un motor eléctrico. El único residuo que produce el sistema es vapor.
Según Mitsuo Hitomi, uno de los ingenieros clave de Toyota en el desarrollo de sistemas de propulsión, esta tecnología ofrece una densidad energética mucho mayor que la de las baterías actuales, lo que permitiría reducir el peso total del vehículo cerca de un 20 %.
El hidrógeno sigue siendo una apuesta para Toyota
Mientras buena parte de la industria se ha volcado en los eléctricos de batería, Toyota lleva años defendiendo su estrategia “Multi-pathway” o multitecnología. Ahí encajan proyectos como este scooter, que buscan mantener vivo el hidrógeno pese a que la infraestructura pública sigue siendo mínima.
Para el motorista de a pie, esta tecnología es vital sobre todo por la practicidad que ofrece y el tiempo que ahorra. Al ser cartuchos ligeros y portátiles (una evolución de los presentados en la Toyota Woven City), el usuario podría incluso tener repuestos en casa o en el trabajo, independientemente de si tiene un punto de carga cerca. De momento, la patente no es más que eso, pero no deja de ser prometedora.
Toyota sigue convencida de que el hidrógeno tiene hueco más allá de los coches y quiere ganar la partida de la movilidad urbana con una solución tan simple como la de poder intercambiar cartuchos en segundos.
Imágenes | AMCN
En Motorpasión | La fábrica de deportivos de Toyota es un núcleo de resistencia contra los robots: los maestros takumi montan a mano cada coche
Ver 0 comentarios