La guerra en Irán ha disparado en precio de los combustibles: en poco más de 20 días ya tenemos el gasóleo rozando los 2,0 euros el litro y la gasolina se queda cerca. Un ascenso mucho más rápido que el 2022 con el conflicto entre Ucrania y Rusia, y que exigía medidas ágiles y contundentes para hacer frente a esta crisis energética.
El Consejo de Ministros se acaba de reunir hoy viernes para aprobar una serie de medidas para hacer frente a sus consecuencias económicas, con los carburantes como protagonistas. El Ejecutivo ha optado por aplicar el IVA reducido a los combustibles y añadir un descuento directo de 20 céntimos por litro para profesionales del transporte.
La gasolina y el diésel con IVA 10 % y las gasolineras obligadas a que se note en el surtidor
En este Consejo de Ministros extraordinario se ha aprobado un Real Decreto-ley que recoge una amplia batería de medidas fiscales. Desde organizaciones como la OCU o la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicios (CEEES) se había reclamado la rebaja de los impuestos que gravan a los carburantes. Es justo lo que hará el Gobierno para aliviar los bolsillos de conductores y profesionales a la hora de llenar el tanque, que ya supone de media más de 80 euros.
IVA reducido y descuento directo de 20 céntimos a transportistas. Los combustibles ahora disfrutarán del IVA al 10 % en vez del 21 % al que están gravados normalmente. También se rebajará al "límite permitido por la UE" el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos (IEH), que se aplica antes que el IVA, siendo menor en el caso del diésel.
La medida será efectiva desde mañana mismo, según ha confirmado Pedro Sánchez, recogiéndose en el decreto-ley recién aprobado y de publicación inmediata en el BOE. El Gobierno estima que esta rebaja fiscal será de hasta 30 céntimos según el carburante. Se añade además una rebaja directa para profesionales del transporte y agricultores: de 20 céntimos por litro al repostar.
Y lo más importante, la rebaja al IVA irá acompañada de un especial refuerzo a los márgenes empresariales de las compañías para asegurar que la reducción impositiva se traslade al precio final y por tanto al bolsillo de los conductores.
¿Realmente se notará en el surtidor? Si bien desde CEES han señalado previamente que rebajar los impuestos a los carburantes se traduciría en una rebaja inmediata de entre 15 y 22 céntimos, en realidad quien fija los precios en la gasolinera son las petroleras. Y éstas pueden absorber la rebaja, repercutiéndolo a medias en el precio final. Es decir se notaría en parte pero no al completo.
Pero con el control de los márgenes, al menos se consiguen que sí se aprecie la rebaja fiscal cuando vayamos a llenar el tanque. Aunque lo más efectivo sería acompañarlo de un tope al precio final, opción por lo que han tomado países como Croacia o Hungría. En todo caso, los impuestos representan la mitad del precio final de gasolina y diésel en los surtidores.
De momento, hay petroleras que ya aplican descuentos directos, como Repsol: asta 40 céntimos por litro solo para sus clientes (Waylet y Solred). En todo caso, el tiempo dirá si esta rebaja impositiva realmente se nota a la hora de llenar el tanque.
Imágenes | Pexels, La Moncloa
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