El sistema de control de estabilidad ESP (Electronic Stability Program) es un sistema de seguridad activa y ayuda a la conducción obligatorio en todos los coches nuevos vendidos en Europa desde 2014. Y es uno de los sistemas que más vidas a salvado, pues su función es esencialmente la de evitar que el coche derrape y podamos perder el control del coche.
Cuando se enciende la luz de advertencia del ESP, puede significar dos cosas: que el sistema de estabilidad está funcionando en ese preciso momento, o que existe algún problema que requiere atención.
Testigo luminoso del ESP: no es lo mismo que parpadee que se quede encendido
Si el testigo luminoso del ESP (o ESC, DSC, VSA, según las marcas), representado por un coche amarillo que hace unos eses, se pone a parpadear, es que está actuando y funciona correctamente. Nos está salvando de perder el control del coche, especialmente en curvas cerradas o con el asfalto mojado (aunque en condiciones de muy baja adherencia es recomendable desconectarlo). Y si parpadea es que para nos demos cuenta que hacemos algo más en nuestra conducción y hemos superado los límites de adherencia del coche.
El problema surge cuando la luz se queda encendida de manera constante, ya que eso suele indicar un fallo que puede tener varios orígenes. Puede ser un problema interno del propio ESP, como un fallo en el sistema ABS (con el que trabaja de forma conjunta ya que lo usa para frenar una o varias ruedas si es preciso para ayudarnos a retomar el control del coche).
O puede ser un fallo de diversos sensores, ya sea el de velocidad de las ruedas o el de ángulo de dirección, necesarios para que calcule si el coche va a derrapar o si ya ha empezado a derrapar para calcular qué ruedas frenar y con qué intensidad para que no nos salgamos de la carretera.
¿Puedo seguir conduciendo con la luz del testigo del ESP encendido? La realidad es que sí. Podemos seguir nuestro camino y conducir. Sin embargo, deberemos ser conscientes que nos habremos quedado sin la red de seguridad que es el ESP y quizá también el ABS. Será como volver a conducir coches de los años 70 y 80, que no perdonaban un sólo error.
Acelerar demasiado fuerte al salir de una curva, por ejemplo, era la certeza de hacer un trompo, probablemente invadiendo el carril contrario. Tomar una curva con demasiada confianza sobre mojado podía suponer terminar en la cuneta. El ESP impide en la mayoría de los casos que eso ocurra. Sin él, el riesgo aumenta.
¿Cómo solucionarlo? Si te encuentras en esa situación, hay algunas cosas que puedes hacer antes de ir al taller. La más sencilla es apagar y volver a encender el coche, ya que a veces basta con reiniciar el sistema para que la luz desaparezca.
También conviene fijarse en si hay otras luces de advertencia encendidas, sobre todo la del ABS, porque podría orientar el diagnóstico hacia el sistema de frenado. Revisar el estado y la presión de los neumáticos tampoco está de más, ya que una presión incorrecta o un desgaste desigual pueden interferir en el funcionamiento del ESP.
Si nada de esto resuelve el problema, lo más recomendable es acudir a un mecánico para que lea los códigos de error del ordenador del vehículo.
Imágenes | SEAT, Tesla
En Motorpasión | Es oficial. La Fórmula 1 eléctrica ha durado cuatro carreras. La FIA va a cambiar las normas antes incluso de lo previsto
Ver 1 comentarios