El sistema de control de estabilidad ESP (Electronic Stability Program), también denominado ESC (Electronic Stability Control) según las marcas, es un sistema de seguridad activa y ayuda a la conducción obligatorio en todos los coches nuevos vendidos en Europa desde 2014.
El ESP es un dispositivo que utiliza sensores y sistemas electrónicos para detectar cuándo el conductor está perdiendo el control del coche o éste empieza a derrapar. Su principal función es corregir automáticamente esa pérdida de estabilidad, frenando de forma selectiva determinadas ruedas y reduciendo la entrega de potencia del motor para mantener la trayectoria deseada por el conductor.
ESP, o cómo el coche mantiene la trayectoria en las peores circunstancias
El ESP fue inventado por Bosch sobre la base del ABS, que la misma compañía inventó a finales de los años 70. El primer coche equipado con este sistema llegó al mercado en 1995, fue el Mercedes S600 Coupé, el modelo más caro y lujoso de la marca por aquel entonces. Menos de 20 años después, el sistema fue obligatorio en todos los coches nuevos por ser un sistema que, al igual que el ABS, ayuda a evitar accidentes y no que mitigaba los efectos de un accidente.
Su objetivo es mejorar el control y la adherencia del coche, corrigiendo su trayectoria si es necesario, especialmente en carreteras mojadas. El sistema utiliza una serie de sensores capaces de medir la acción del conductor sobre la dirección y, por lo tanto, el giro de las ruedas, la velocidad y la aceleración del vehículo en un momento dado, pero también el nivel de adherencia de las ruedas.
El funcionamiento del sistema ESP es relativamente sencillo. Cuando un conductor pierde el control de su vehículo o las ruedas empiezan a patinar, el sistema ESP se activa.
En una fracción de segundo, el sistema ESP procesa la información (velocidad, ángulo de rotación del coche, posición del volante y de las ruedas directrices) que recibe de los sensores (de los frenos vía el ABS, del control de tracción, del acelerador y la posición del volante) y actúa en consecuencia directamente sobre los frenos y, si es necesario, tomando el control del acelerador, para corregir la trayectoria.
Por ejemplo, si entramos demasiado rápido en una curva a derechas y la zaga del coche parece querer adelantarnos estaremos derrapando, lo que se conoce como sobreviraje. En este caso, el sistema frenará la rueda delantera izquierda.
Otro ejemplo. En una curva a la izquierda, si el coche tiende a querer ir recto a pesar de que hayamos girado el volante todo a la izquierda (lo que se conoce como subviraje), el sistema frena la rueda trasera izquierda para corregir la trayectoria.
El ESP también actúa en caso de pérdida de adherencia. Si circulamos por una calzada muy mojada o pasamos por encima de una placa de hielo, el sistema frenará la o las ruedas que pierdan agarre para evitar una pérdida de control del coche, manteniendo el rumbo.
Imágenes | Tesla, Bosch
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