China tiene activa desde hace dos años una turbina eólica monstruosa en medio del mar: las aspas son tan grandes que están cambiando el clima

Los investigadores se están dando cuenta de que el exagerado tamaño de la turbina modifica el microclima y los patrones de viento locales

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Victoria Fuentes

Sí, China sigue siendo el número uno, de largo, de países más contaminantes del mundo. Y eso a pesar de poseer el mayor mercado de coches eléctricos, de liderar la instalación de energía fotovoltaica y de crear las instalaciones eólicas más locas que podamos imaginar.

Una de ellas es la turbina eólica marina más grande del mundo que instaló en 2024 la compañía Mingyang Smart Energy: 18-20 MW capaces de generar electricidad suficiente cada año para abastecer a 96 000 hogares. Problema: está provocando cambios en el clima.

Cubre con cada giro el equivalente a más de dos campos de fútbol

La turbina tiene aspas de 128 metros y una altura de 242 metros, y se sitúa en aguas próximas a la provincia de Hainan, en el mar de China Meridional. Es de momento la más grande del mundo, pero solo de momento. Lleva dos años en funcionamiento, cubriendo con cada giro el equivalente a más de dos campos de fútbol. Una sola unidad es capaz de compensar 66.000 toneladas de CO2 anualmente.

La turbina está especialmente diseñada para lugares propensos a tifones y se prevé su despliegue mundial en zonas con velocidades de viento medias a altas. Esta en concreto puede soportar ráfagas de hasta 79,8 m/s.

Sobre el papel es una forma bestial de generar electricidad, pero los investigadores se están dando cuenta de que está teniendo efectos climáticos que sorprendentemente no habían visto venir: la turbina está alterando el clima de la zona.

Esto ocurre, según los estudios que se han llevado a cabo, porque el exagerado tamaño de la turbina modifica el microclima inmediato y los patrones de viento locales, lo que provoca cambios en la velocidad del viento y la distribución de la temperatura en los alrededores de la instalación, ya que las palas mezclan las capas de aire atmosférico. Un efecto que, según dicen, están monitoreando de cerca.

De hecho, los grandes parques eólicos pueden provocar cambios climáticos locales sutiles, como un aumento de la evaporación y alteraciones de la temperatura del aire en las zonas a sotavento, además de afectar a los ecosistemas marinos y a las aves.

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