En las excavaciones rutinarias para reforzar el dique de Wolferen-Sprok, en el este de Países Bajos, los arqueólogos se toparon con algo que nadie esperaba encontrar: una antigua carretera romana y un canal de hace unos 2.000 años sorprendentemente bien conservados junto al río Waal, uno de los grandes brazos del Rin. El descubrimiento, firmado en 2021 por los expertos de RAAP, cambió para siempre el mapa de la red logística romana en esta parte de Europa.
La vía romana de dos carriles, hecha con grava, funcionaba casi como una autopista militar de la Antigüedad: una vía terrestre paralela a un canal navegable de unos 10 metros de ancho para mover soldados, alimentos, materiales de construcción y mercancías entre Nimega y el Limes Germanicus, la frontera norte del Imperio romano.
Una carretera romana junto al Rin que obligó a replantear la historia de la zona
Para entender la importancia de este curioso hallazgo bajo capas de barro y arcilla hay que viajar al siglo I: Durante casi 450 años, parte del actual territorio neerlandés formó parte del Imperio romano. El Rin era una frontera estratégica y estaba protegido por fuertes militares, campamentos y rutas de suministro que permitían desplazar tropas rápidamente por la región.
Los arqueólogos creen que el canal descubierto cerca de Oosterhout conectaba las embarcaciones militares con distintos destacamentos romanos repartidos junto al río. Entonces, el experto de RAAP responsable de la excavación, Eric Noord, explicó entonces que el descubrimiento “obligaba a revisar el mapa conocido de infraestructuras romanas en los Países Bajos”.
Encontrar un canal de estas dimensiones junto a una carretera no es algo que pase todos los días, y mucho menos en un estado de conservación tan bueno. Además, se desenterraron pequeños objetos cotidianos de época romana, como una lámpara de aceite, una punta de lanza de hierro, un gancho de bronce o un alfiler de plata.
Relacionado con este hallazgo, sólo unos meses antes los arqueólogos encontraron un esqueleto prácticamente intacto en la misma zona. Las pruebas hechas entonces determinaron que tenía alrededor de 1.200 años de antigüedad y pertenecía a la Alta Edad Media, entre los años 500 y 900: eso sitúa a esta persona en plena época del Imperio carolingio y de Carlomagno (quien pasaba largas temporadas en Nimega).
Nadie sabe quién era la persona enterrada junto a la carretera y al antiguo canal romano, pero el hallazgo conecta dos momentos históricos muy distintos en el mismo lugar: el final del mundo romano y el nacimiento de la Europa medieval.
Las excavaciones en la zona continuaron hasta 2023 dentro del proyecto de refuerzo del dique del Waal y siguieron apareciendo restos de distintas épocas, desde vestigios de la ‘Guerra de los Ochenta Años’ hasta trincheras de la Segunda Guerra Mundial. También salieron a la luz los cimientos de Herberg de Zwaan, una antigua posada del siglo XVII que terminó sepultada bajo el propio dique tras siglos de ampliaciones y reconstrucciones.
Y entre todos esos hallazgos, la vieja carretera romana seguía allí abajo, con parte de su firme de grava todavía intacto 2.000 años después. Otra prueba más de hasta qué punto Roma entendía ya la importancia de las infraestructuras y de que controlar un territorio empezaba por dominar sus rutas de transporte, mucho antes de que nacieran las autopistas modernas.
Imágenes | RAAP
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