
La guerra de la propiedad industrial está servida. ¿Inspiración o copia? China lleva años fomentando una industria basada, al menos según Daimler, dueños del diseño del Smart, en el trabajo de otros. El acusado es el fabricante chino Shuanghuan.
La filosofía oriental no es, como muchos piensan, aprovecharse indefinidamente de los diseños europeos, sino conseguir entrar en los mercados con un producto que compita en precio, para vender su propio concepto más adelante. Es decir, se financian.
Pero mientras que consiguen la liquidez necesaria, bordean la línea del plagio peligrosamente. En Grecia, este mismo modelo, que se venderá en Italia con el nombre de Bubble (bajo la firma Martin Motors) consiguió el año pasado luz verde a su salida a las carreteras.









