
Cuando salió la generación E65/E66 del BMW Serie 7, allá por 2002, una de las novedades que tuvo fue el selector del cambio automático. En vez de colocarlo en el centro, se elevó hasta el volante, y el freno de estacionamiento también era eléctrico. Se hizo para despejar espacio, pero hay segundas opiniones.
La NHTSA de Estados Unidos (equivale a la DGT) está investigando al Serie 7 de esa generación por 50 quejas de usuarios y 16 accidentes. ¿Qué ha pasado? Que algunos conductores no supieron discernir si el coche estaba en punto muerto (N) o en posición de aparcamiento (P).
Como los diseñadores alemanes son muy malvados, los Serie 7 tienen la mala costumbre de seguir rodando si están en punto muerto y hay pendiente. Las quejas dicen que el coche está mal diseñado, aunque haya un indicador muy bonito en el tablero de instrumentos que indica la marcha seleccionada, y que el freno de estacionamiento siempre ha estado ahí.












