
Recientemente ha finalizado la subasta de un auténtico coche americano, un Lincoln Town Car de 1990, con motor 5.0 V8 de 150 CV y transmisión automática de cuatro velocidades. El coche era originalmente de la madre del dueño, pero se vio en la obligación de deshacerse de él. Motivo: irse a Amsterdam a colocarse estudiar.
El coche presume de un excelente estado mecánico, con todas las revisiones al día. Ha sido conservado en garaje, conduciéndose con cuidado y con casi todos los recorridos hechos por autovía. Nunca ha tenido un accidente, ni tiene problemas de deterioro pese a sus casi 120.000 kilómetros.












