
Por definición, cuando pensamos en un volante pensamos en algo redondo, igual que si pensamos en una rueda o en una pelota. Pero los volantes de los coches no tienen por qué ser completamente redondos, es más, personalmente considero que los redondos son los menos ergonómicos de todos.
A lo largo de la historia hemos visto todo tipo de volantes, desde el de Kitt en la serie “El coche Fantástico” compuesto únicamente por dos “brazos” que parten del centro en posición horizontal o el del primer Batmovil que solo era media circunferencia cortada por la parte de arriba. El ejemplo más extremo de que un volante no tiene que ser redondo lo vemos en los de los coches de Fórmula 1, más cuadrados que redondos y este año más llenos de botones.
Afortunadamente los fabricantes de coches han comenzado a darse cuenta de esto desde hace unos años, y las formas de los volantes están en constante evolución. Ahora es cada vez más habitual encontrarse con volantes que, a pesar de ser redondos, tienen la parte de abajo completamente plana…










