Las nuevas tecnologías traen de cabeza a los agentes de tráfico porque los conductores avisan de la ubicación de los controles. Guardia Civil, Mossos o Policía Local coinciden: ya no son efectivos. En pocos minutos de montar un control, los automovilistas se sirven de apps como Waze, Google Maps o incluso Telegram y WhatsApp para saber donde se colocan y así esquivarlos.
La DGT lleva años queriendo prohibir el aviso de controles en estas aplicaciones móviles. Pero no es tan sencillo. Lo que más se ha acercado es una propuesta de 2024 para castigarlo como infracción grave, que no ha pasado de eso: una propuesta. La solución de los agentes ha sido la de adaptarse cambiando la forma de hacer los controles. De momento, les funciona.
"Antes podías estar haciendo el control cuatro horas porque la gente iba pasando"
Sobre ello reflexiona Joan Costa, jefe de los Mossos de Tráfico en Girona, entrevistado por El Periódico. Se jubiló justo ayer, 2 de julio. El problema de estas aplicaciones es que "casi en tiempo real" informan de donde se despliegan los controles de tráfico, normalmente de alcohol y drogas o bien de velocidad. Los avisos los incorporó Google Maps en 2021 y siempre ha sido uno de los puntos de Waze. Entre ellos, obras, accidentes o incidencias, pero también controles policiales. Mientras circulas, te sale un aviso: "presencia policial", que puedes validar si sigue presente o no.
Según Costa esto ha neutralizado por completo la la efectividad de los controles: "Antes podías estar haciendo el control cuatro horas porque la gente iba pasando y, como no había las comunicaciones de ahora, no había problema. Ahora, en cuanto llevas diez minutos, todo el mundo se avisa a través de estas aplicaciones y evita pasar por allí".
No es el primer agente que se queja de esta pillería de los conductores. Antonio Hidalgo, jefe en Galicia de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil denunció el año pasado algo similar con los grupos de WhatsApp y Telegram. Se conoce por el "método gallego". Son grupos en estas apps de chat con hasta 200.000 usuarios, donde uno avisa y, en pocos minutos, el resto ya sabe donde está el control. "Los guardias civiles hemos pasado de controlar a ser controlados". Lo que convierte a las carreteras gallegas en "una trampa perfecta para eludir controles si te avisan", se quejó.
Controles exprés porque la DGT no puede prohibirlo
Dado que la normativa sigue en stand by para prohibir los avisos en las apps de los teléfonos móviles, tanto los agentes de tráfico de la Guardia Civil como los Mossos están intentando adaptarse cambiando de estrategia. Su medicina para no pasarse horas en un control mientras los conductores toman rutas alternativas para eludirlos son los controles dinámicos o controles exprés.
Como explica Costa, se trata de despliegues rápidos en varios puntos cercanos en una zona de entre 10 o 15 minutos: así consiguen que en las apps los usuarios avisen de varias ubicaciones, pero solo en uno están presentes los agentes. También directamente optan por no montar un operativo fijo e ir a la caza desde patrullas, dando el alto a los conductores.
La clave de estos controles exprés es la sorpresa: la dispersión de operativos evita que los conductores puedan determinar a ciencia cierta donde está el control en ese momento y anticiparse, tomando un camino alternativo. Asimismo, se montan a horas no habituales, o en zonas donde es complicado verlos de antemano: en curvas o cambio de rasante.
Todo indica que va a ser complicado cambiar la regulación, pese a que la DGT lo tiene desde hace tiempo sobre la mesa. Hace dos años se aprobó en el Congreso una proposición para recoger como infracción muy grave "proporcionar información que dificulte el control de los incumplimientos de las normas de circulación", pero no ha pasado de propuesta. La DGT reconoce que entra en contradicción el derecho a informar y el derecho a la vida y a la integridad física. "Es como ponerle puertas al campo", señalan desde Automovilistas Europeos Asociados (AEA).
Hasta 1.000 euros de multa y 6 millones de controles al año
Tanto los controles de velocidad como los de alcohol y drogas son de los más rentables para la DGT o el Servei Català de Trànsit (SCT), siendo de las infracciones que más sanciones. La DGT lleva varios años firmando récord en multas, con las de velocidad a la cabeza: un 64 %. Y el Trànsit catalán pone una multa por exceso de velocidad en Catalunya cada 42 segundos. Son de las más caras: van desde los 100 euros sin resta de puntos a los 600 euros y seis puntos.
Las autoridades de tráfico igualmente insisten en los controles de alcoholemia y de drogas: en 2025, la DGT realizó más de 6 millones de controles de alcohol y más de 144.000 de drogas. En los mismos, 25.977 y 70.700 conductores fueron sancionados en firme respectivamente. En el caso de las drogas, ha sido el máximo registro histórico de automovilistas multados por este motivo.
Las multas por conducir bajo los efectos del alcohol van de los 500 euros a los 1.000 euros, según tasa, con la resta de cuatro o seis puntos. Las de drogas siempre son de 1.000 euros, con resta de seis puntos si es mera presencia en el organismo. Si el conductor conduce bajo el efecto de sustancias, pasa a ser delito de tráfico, que se castiga con la retirada del carnet hasta durante cuatro años, multas y posible prisión de tres a seis meses.
Imágenes | Mossos d'Esquadra
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