Eclipse es el nombre de un barco, pero no de cualquier barco. Hablamos de una obscenidad de 700 millones de dólares, de 164 metros de eslora total, 18 suites, dos helipuertos, varias piscinas y hasta un submarino. Su dueño no podía ser otro que un oligarca ruso llamado Román Abramóvich.
Estuvo atracado en el puerto de Marmais, en Turquía, durante casi tres años funcionando de forma ininterrumpida: lo que hay dentro no se puede echar a perder por las condiciones marítimas. Esto significa que, durante todo ese tiempo, estuvo derrochando una tonelada de diésel por día.
Un despropósito flotante que no puede navegar por aguas europeas
Con las sanciones de varios países castigando sus cuentas, el multimillonario y expropietario del Chelsea FC ha encontrado en Turquía un refugio para seguir con sus negocios. Abramóvich se ha visto forzado a exiliarse por sus vínculos con Putin tras la guerra en Ucrania y mantiene su yate de ultralujo en buen estado como emblema de su poder.
El Eclipse no es el yate privado más grande del mundo -ese puesto es para el Azzam, encargado por el difunto Jeque Jalifa bin Zayed- pero sí uno de los más lujosos y tecnológicos. Entregado en 2010 por el astillero alemán Blohm+Voss, fue en su día el yate privado más grande jamás construido y sigue siendo uno de los más avanzados técnicamente.
Tiene 162 metros de eslora y 22 metros de manga, dos helipuertos, varias piscinas que se convierten en pistas de baile, un sofisticado sistema de defensa antimisiles y un submarino integrado que puede almacenarse en el casco, por si hiciera falta.
Foto: Keld Gydum.
También cuenta con sistema antidrones, cristales blindados, los últimos avances de navegación y multitud de obras de arte expuestas en su interior y que no pueden deteriorarse. Por eso debe estar climatizado de forma constante, lo que supone un gasto estimado de una tonelada de combustible al día, además de las emisiones atmosféricas y acústicas que supone. De acuerdo a los medios especializados, el megayate, atracado en Albatros Marina desde su llegada a Rodas en marzo de 2022 generó alrededor de 209.000 dólares anuales en tarifas de amarre mientras permaneció inactivo.
Como muchos otros oligarcas rusos, Abramóvich enfrentó sanciones por parte de Occidente, y debe mantenerse alejado de aguas europeas para evitar la incautación de sus barcos (el Eclipse no es el único que tiene). Pero Turquía es un refugio para este tipo de perfiles y por eso el multimillonario ha elegido el país como sede de sus operaciones y ha tenido el yate atracado durante casi tres años, generando también una buena entrada de dinero a las arcas turcas.
Foto: Jim.henderson.
Pero según detallan medios turcos, tras unos 1.000 días atracado, el Eclipse levó anclas para recibir una importante puesta a punto técnica y estética en un astillero de Gölcük (Estambul) que podría costar en torno a los 100 millones de dólares.
El motivo fue pasar la Inspección Especial de Clase, como la ITV marítima que toca cada cinco años.
Imágenes | Keld Gydum, Fars Media Corporation
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