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Así consiguió Kim Jong-un sus limusinas blindadas Mercedes-Benz

Así consiguió Kim Jong-un sus limusinas blindadas Mercedes-Benz
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Las imágenes de los guardaespaldas de Kim Jong-un rodeando y corriendo junto con el Mercedes-Benz Clase S limusina del dictador norcoreano dio la vuelta al mundo. Más que la visión un tanto grotesca de los guardaespaldas obligados a trotar para seguir el ritmo del coche, todo el mundo se preguntó de dónde había sacado Kim Jong-un esa limusina.

Y en Daimler se apresuraron a decir que no tenían ni idea cómo el dictador había conseguido ese coche. Ahora, en un artículo de Edward Wong y Christoph Koettl para el New York Times, sabemos cómo el régimen de Kim Jong-un consigue sus coches de lujo.

Que un dictador posea al menos un Mercedes-Benz limusina es lo habitual desde casi siempre. El Mercedes 600 Grosser de los años 70 y 80 es un buen ejemplo, de ello. La realidad es que la mayoría de los dirigentes del planeta, ya sean de regímenes democráticos o no, a todos les gusta tener en el parque móvil una limusina de Mercedes-Benz.

Por supuesto hay excepciones, ningún presidente estadounidense se subiría en algo que no fuese un Cadillac o un Lincoln y no veremos a la Reina de Inglaterra en algo que no sea británico. Ni tampoco un presidente francés a lomos de algo que no sea galo siguiendo la tradición inuagurada por De Gaulle y los Citroën DS y SM.

Sin embargo, Kim Jong-un no debería tener una limusina de la casa alemana. Ni una, ni dos. Y sin embargo, asiste a las pocas cumbres oficiales en las que participa en un Maybach S62 o bien con un Mercedes-Maybach S600 Pullman Guard. Con un precio de medio millón de dólares cuando salió al mercado para el S62 y de más de 1,6 millones de dólares para la versión larga y blindada del S600, Kim Jong-un desafía sencillamente a la comunidad internacional.

Y es que no podemos olvidar que la venta de artículos de lujo, incluidas las limusinas, está prohibida por la ONU con el objetivo de presionar a Corea del Norte para que abandone su programa de armas nucleares. La cuestión es saber cómo consigue de todos modos los productos de lujo.

La misma ruta usada para conseguir coches, se puede usar para armamento

Mercedes Kim Jong-un

Lo hace a través de un complejo entramado de transbordos en puertos “amigos”, envíos por barcos no declarados y compañías mercantiles de dudosa legalidad, según un estudio del Center for Advanced Defense Studies, una organización no gubernamental de Washington que investiga las redes de tráfico, y la propia investigación del New York Times.

Siguiendo una propuesta del gobierno de George W. Bush, la ONU prohibió la venta de productos de lujo en 2006 como método de presión. Pero de 2015 a 2017, empresas de hasta 90 países vendían productos de lujo a Corea del Norte. La presencia de algunos de esos países no nos sorprende, como son China o Rusia, pero lo más sorprendente es que se hacía también desde países a priori poco amigos de Corea del Norte, como Japón o Corea del Sur.

Para los analistas, averiguar cómo Corea del Norte consigue sus automóviles de lujo es un indicativo de cómo consigue material más sensible

Para los analistas, averiguar cómo Corea del Norte consigue sus automóviles de lujo (Kim Jong-un posee también un Rolls-Royce Phantom) es un indicativo de cómo consigue material más sensible, es decir, de tipo militar para enriquecer uranio y conseguir así armamento nuclear.

En el caso de las dos limusinas alemanas, Center for Advanced Defense Studies y el New York Times usaron material de dominio publico, como manifiestos de transporte marítimo, e imágenes satélites. En concreto, las dos limusinas viajaron de Europa a Asia vía cinco países, pero todavía queda la incógnita de quién compró los coches, pues Daimler asegura que hace una comprobación de quién va a comprar ese tipo de coches para así cumplir con las normas de la ONU.

De Rotterdam a PyongYang

Mercedes Kim Jong-un

Probablemente sea un intermediario y quizá ni siquiera sean coches nuevos. La cuestión es que los coches llegaron por camión en un container al puerto de Rotterdam en junio de 2018 bajo custodia de la China Cosco Shipping Corporation. De Rotterdam viajaron al puerto chino de Dalian. Estuvieron allí casi un mes hasta que fueron embarcados de nuevo hacia el puerto de Osaka, Japón. Desde allí fueron enviados a Corea del Sur, al puerto de Busan.

De Busan fueron embarcados en un carguero con bandera de Togo rumbo al puerto de Nakhodka, al extremo Este de Rusia. Según Center for Advanced Defense Studies, una vez que el barco salió de las aguas de Corea del Sur desapareció, apagando su sistema de identificación automático. El navío “despareció” durante 18 días. Cuando volvió a emitir, estaba de nuevo en aguas surcoreanas.

El viaje de los Mercedes-Maybach de Europa a Asia tardó 6 meses y transitaron por cinco países, dos de ellos, en el punto de mira del régimen norcoreano.

En Nakhodka, al parecer se hizo cargo del container con los coches una empresa con sede en las Islas Marshall y que también posee el barco togolés. La empresa sería propiedad de un “empresario” ruso (probablemente un testaferro). A partir de ahí, los coches junto con otros productos habrían sido enviados por avión a Corea del Norte vía la compañía norcoreana Air Koryo. Los coches hicieron su primera aparición "oficial" en enero de 2019.

El artículo de Edward Wong y Christoph Koettl esta lleno de detalles y explican cómo han ido atando cabos. No tiene desperdicio, es una novela de espionaje. Lo único cierto es que Corea del Norte ha perfeccionado la manera de obtener los coches que al régimen le interesa sin tener que engañar a los suecos para conseguir unos cuantos Volvo.

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