Vaciar el WC químico o el depósito de aguas negras es una de las tareas más ingratas y odiosas de irse de vacaciones en una furgoneta camper. Por ello muchos camperistas se han pasado a los WC secos compostables, que permiten tirar la caca a un cubo de basura orgánica normal y el pis por un váter cualquiera.
Pero en los años 60, una firma especializada en sanitarios camper encontró una fórmula para no tener que vaciar las aguas negras en una autocaravana: quemar estos residuos corporales en el sistema de escape y verterlos por la carretera. Como era de esperar, tuvo poco recorrido, aunque se comercializó durante un tiempo.
Lo que echamos al WC quemado a casi 500ºC
La empresa que patentó este sistema fue Thetford que no quebró tras semejante invento. La clave es que siguió desarrollando y vendiendo sanitarios para campers: los habituales químicos de cassete y fijos, o los ya mencionados secos compostables que van ganando adeptos.
Del WC al escape. El sistema en cuestión se llamaba Thermasan y básicamente permitía vaciar el WC químico a golpe de botón desde el habitáculo mientras la autocaravana circulaba. ¿Cómo? Eliminando los desechos del depósito de aguas negras al quemarlos al calor del tubo de escape.
Su diseño pues no era complicado, como podemos ver en su folleto explicativo. El tanque de aguas fecales del WC químico iba conectado al colector de escape y una bomba de accionada por un motor de limpiaparabrisas insuflaba estos desechos. Para que los sólidos no entrarán en el sistema de escape y los obstruyeran, disponía de una rejilla.
Desde el asiento del conductor. Se accionaba desde un panel del control junto al volante: tras circular a más de 50 km/h y cuando la mecánica tomaba la temperatura suficiente, se encendía un testigo que indicaba que ya se podía usar. En realidad esto ocurría cuando los gases de escape superaban los 480ºC. Era la temperatura suficiente para que, según Thetford, pudiera eliminar los residuos.
Esta firma neerlandesa llegó a patentar varios versiones de este Thermasan: por ejemplo una variante actualizada con varios conductos y controles mejorados respecto al original. También otra para vaciar tanto el depósito de aguas negras como el de aguas grises.
Un líquido hediondo a la carretera. La teoría es que las altas temperaturas incineraran estos residuos orgánicos corporales para solo emitir vapor de agua y restos orgánicos esterilizados. Pero lo cierto es que liberaba al asfalto litros y litros de desechos: según este manual de una autocaravana de GMC, que llegó a equiparlo, derramaba unos 20 litros por hora a la carretera.
Por otro lado, no libraba por completo de vaciar el tanque de aguas negras. El depósito no se vaciaba por completo con este sistema para los residuos no quedaran resecos, y los más sólidos no pasaban. Pero según Thetford bastaba con vaciar dicho tanque una o dos veces al año, mucho menos en comparación a lo que debe vaciarse un WC químico o un depósito de aguas negras.
¿De verdad se comercializó en campers? Sí, aunque solo unos pocos años. El Thermasan se lanzó en los años 60 del siglo pasado y llegó a tener hasta tres generaciones, dejándose de comercializar a finales de los años 70. Pero mientras, este sistema se comercializó en varias autocaravanas de esos años, como las sempiternas Airstream o la GMC Motorhome ya mencionada, que fue su vehículo camper más famoso en aquellas con un poderoso V8. Modelos como la Ford Condor Motorhome también lo llevaron.
La camper olía a pañal caliente. Que este sistema fracasara rápidamente tuvo varios motivos. Para empezar las regulaciones de emisiones más estrictas, que no permitían precisamente perforar y modificar el sistema de escape como exigía el Thermasan.
Pero ya los camperistas se dieron rápidamente cuenta que convivir con esta tecnología tampoco era agradable por mucho que apenas hubiera que vaciar las aguas negras. Un ex trabajador de esta firma lo comentó respondiendo en un foro al por qué dejó de comercializarse. Y curiosamente fue por la orina y no por las heces: lo que no podía quemar esta tecnología era la urea y el amoniaco del pis, lo que significaba que "quedaba un olor a pañal caliente" en el habitáculo. Y hablamos de una casa con ruedas, donde se come y se duerme.
A pesar de ello, hay quien ha intentado revivir este invento, pero en su caso para barcos. Si bien presentó varios prototipos en ferias y muestras, nunca llegó a comercializarse. En pleno siglo XXI se hace complicado que un sistema así pueda ver la luz.
Imágenes | GMC, Thetford
En Motorpasión | Hace 90 años acampar era montar una tienda sobre un remolque. Esta camper ya hacía algo muy distinto: te dejaba vivir dentro
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