
La semana pasada los fabricantes parecieron ponerse de acuerdo para dar un poco de todo: por un lado, un punto lógico y razonable en forma de scooter eléctrico y, por otro, uno más radical con la Husqvarna Nuda 900R. Siete días después vivimos algo muy parecido. Honda nos ponía los pies en la tierra con un scooter de lo más económico, tanto en precio como en mantenimiento, para que días después MV Agusta se encargara de desencajar la mandíbula a más de uno con un modelo que ha vuelto a colocar el diseño italiano en lo más alto del motociclismo.
Y esta vez lo han hecho sin dar vueltas al asunto, sin fotos “espía” o rumores por medio. Porque no lo necesitan, Castiglione es consciente de que tienen potencial y calidad para asombrar a cualquiera sin necesidad de buscar líneas de trabajo que acaben por desilusionar a ciertos usuarios por unas expectativas demasiado altas.
Enamorarte de una moto es algo que no ocurre muy a menudo, de hecho podemos contar con los dedos de una mano las veces que te ocurre durante los años. No suele, pero pasa; la información que están recogiendo tus ojos de las primeras imágenes que libera la marca van camino del cerebro pero en algún cruce se equivocan y llegan directamente al corazón. Y ahí es donde se ha quedado en miles de aficionados la última delicia que ha presentado MV Agusta, la F3 Serie Oro.








