
Es una verdadera lástima enterarme de esto ahora, porque podría haberme pasado este fin de semana. Sólo por ver la historia de unos de los modelos míticos de nuestra historia reciente (y no tan reciente) valía la pena el viaje. Porque no sólo de deportivos vive el hombre, los utilitarios también tienen su encanto.
Un encanto que se acrecenta si hablamos del Citroën 2CV, o la Pava, o la Birlocha o como se le conociese coloquialmente en tu zona. Porque aparte de tener su historia y representar a uno de los coches más lóngevos de la histora sin apenas cambiar su apariencia, el 2CV tiene ese punto nostálgico que parece que sea uno más de la familia.
La exposición se puede ver hasta el 30 de noviembre en la Ciudad de las Ciencias y de la Industria de París con motivo de la celebración de su 60 aniversario, que llegará el próximo 7 de octubre, año de su presentación en el salón de la capital francesa.











