
Curiosa historia nos hemos encontrado este domingo. Resulta que tras la Super Bowl, Sheyla Hershey conducía su Ford Mustang de camino a casa (en Houston), cuando, tras perder el control del mismo, sufrió un accidente y acabó chocando contra un árbol.
Hasta aquí la historia no es excepcional. No obstante lo curioso viene al saber que pese a que Sheyla Hershey no llevaba puesto el cinturón de seguridad, no sufrió ningún tipo de herida.
Según Hershey sus mamas amortiguaron el golpe y le permitieron escapar sin un rasguño, que sin lugar a dudas hubiera sufrido al impactar contra al airbag de su coche. Lo único que le ha quedado es algo de dolor en las mamas y el convencimiento de que sus senos (por los que por lo visto ha pagado un total de 100.000 dólares) le salvaron la vida.










