El extraterrestre Koenigsegg Jesko tiene el motor que más rápido gira del mundo: ¡hasta 46.000 rpm!

El extraterrestre Koenigsegg Jesko tiene el motor que más rápido gira del mundo: ¡hasta 46.000 rpm!
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El Koenigsegg Jesko es una maravilla de la ingeniería que despierta los deseos más profundos de cualquier mortal amante de los coches, solo que a la inmensa mayoría nos separan algo más de dos millones y medio de euros de este sueño húmedo sobre ruedas materializado en Hypercar. Que es rápido no es noticia, pero sí que ya puede presumir de tener el motor que más rápido gira del planeta en vacío.

Así lo ha confirmado orgulloso el propio padre de la criatura, Christian Von Koenigsegg, que tras llevar a cabo varias pruebas con su equipo de experimentados ingenieros puede presumir de que el V8 biturbo del Jesko deja muy atrás a cualquier otro coche en este aspecto. Sí, incluso por delante del fascinante Lexus LFA con su espectacular motor V10.

Latidos a razón de 31.700 rpm por segundo

Una vez arrancado, el revolucionario Lexus LFA era capaz de ganar y perder revoluciones tan rápido que un tacómetro analógico tradicional simplemente no podía seguirle el ritmo, de ahí que lleve una unidad digital. Su motor firmado por Yamaha es capaz de pasar del ralentí a 9.000 rpm en solo 0,6 segundos.

Más recientemente, se reveló que el V12 desarrollado por Cosworth de la GMA era capaz de pasar del ralentí a 12,100 rpm en solo 0.3 segundos, lo que se traduce en 28,400 rpm por segundo. Ambos espectaculares motores eran fruto del trabajo de mentes privilegiadas… pero ahora un V8 biturbo de 5 litros acaba de fundir todos sus logros: el motor del Koenigsegg Jesko.

Frente

Este motor ya lo montaba el  Koenigsegg Agera RS, solo que en el Jesko se rediseñó por completo para conseguir una cifra máxima de potencia que supera los 1.600 CV (1.623 CV concretamente) y 1.500 Nm de par dirigidos exclusivamente a las ruedas traseras. Casi nada.

Gracias a las innovaciones mecánicas del hypercar, entre las que se haya un sistema de sobrealimentación que suprime el lag mediante la inyección de aire a presión (hasta 20 bares) en los turbos de manera anticipada para que la respuesta sea inmediata, el Jesko alcanza prestaciones superlativas, como una velocidad máxima de 530 km/h.

 

De las últimas pruebas llevadas a cabo con esta maravilla sobre ruedas se ha podido extraer que el coche es capaz de acelerar desde el ralentí hasta las 7.800 revoluciones por minuto -el límite del vehículo en la posición N de la transmisión- en apenas 213 milisegundos, lo que se traduce en que en apenas un segundo sería capaz de alcanzar las 31.700 rpm.

Pero no todo queda ahí. A Von Koenigsegg, amante de pulverizar con sus creaciones cualquier récord que se le ponga por delante, se le ilumina la mirada cuando comenta que se llegaron a medir picos de hasta 46.000 rpm cuando aceleran el coche desde un punto de partida más alto que el ralentí.

Captura

¿En qué se traducen estas cifras tan estratosféricas? Pues tal y como señala el propio Christian, “cuanto mejor sea el número de rpm que pueda obtener, más control se podrá tener sobre el automóvil, que reaccionará de inmediato”.

Pero además, que el motor tenga una respuesta asombrosamente rápida desde bajas revoluciones también implica que el coche es capaz de cambiar de marcha más rápido.

Caja

Según explica Von Koenigsegg, el V8 del Jesko "se está refinando y desarrollando continuamente" para cumplir con las regulaciones de emisiones cada vez más estrictas, así como con los propios estándares de rendimiento de la compañía. Lo mismo sucede con la transmisión.

No tendría sentido tener una caja de cambios secuencial tan rápida que se llame “Light Speed” ​​si pierde velocidad debido a la inercia del motor, por lo que tanto el corazón como las entrañas del Jesko han sido creadas con el objetivo de ser lo más livianos posible y de contar con más capacidad de respuesta que nunca.

Trasera

De hecho, la LST diseñada específicamente para el Jesko es la más rápida del mundo y según Koenigsegg permite cambios extra rápidos (de entre 20 y 30 milisegundos) entre otras cosas gracias a que no tiene un único embrague entre el motor y la propia transmisión, sino que lleva unos discos más pequeños con una masa muy reducida que van integrados en la caja de cambios. Pesa 90 kilogramos y tiene nueve marchas.

Después de ver estas cifras oficiales del Jesko, todos que los que alguna vez pensaron que la turboalimentación era un atraso y se traducía automáticamente en una respuesta más lenta del acelerador tendrán que volver a meditarlo: una vez más, en Koenigsegg están reescribiendo las reglas.

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