Elon Musk prometió que iba a conquistar Marte. Ahora se ha convertido en otra de sus promesas que no llegan como el Tesla Roadster

En lugar de colonizar Marte, ahora se plantea crear una ciudad en la Luna para lanzar servidores de IA en órbita

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Daniel Murias

Elon Musk lleva 20 años promoviendo la colonización del planeta rojo. El mandamás de Tesla y SpaceX anuncia ahora un giro radical. La Luna se convierte en la prioridad absoluta de la empresa espacial, relegando Marte a un segundo plano. 

Ya no quiere colonizar Marte sino construir una ciudad en la Luna. ¡Y en menos de 10 años! Un cambio de rumbo que se explica por las limitaciones técnicas obvias y sobre todo la presión del Gobierno estadounidense.

Una estrategia dictada por la realidad

El domingo pasado, Elon Musk publicó un mensaje en X que causó sensación: SpaceX ya no apuesta todo por Marte. El objetivo que ha guiado al emprendedor desde la fundación de su empresa en 2002 pasa ahora a un segundo plano frente a un ambicioso proyecto lunar: construir una ciudad autónoma en nuestro satélite en menos de una década.

Elon Musk pasa así de estar convencido, casi de forma mesiánica, de que la humanidad debe colonizar Marte para su supervivencia, a querer tener un pie en la Luna de forma permanente. El cambio de objetivo se debe en parte a la realidad de la conquista espacial. Por qué insistir en un astro accesible solo cada 26 meses, con seis a nueve meses de viaje, cuando la Luna está a solo dos días de distancia y con ventanas de lanzamiento cada diez días. 

En realidad, es más probable que el cambio de prioridades esté motivado por la presión de la NASA, ahora liderada por Jared Isaacman, y la necesidad de ganar la nueva carrera espacial contra China. 

Y es que Donald Trump quiere que los EEUU vuelvan a la luna antes de que termine su mandato actual, es decir, en 2029. Recordemos que sin la NASA y el Departamento de Defensa son los principales apoyos y clientes de SpaceX. Desde 2003, la NASA ha inyectado más de 14.900 millones de dólares en las empresas de Musk. 

SpaceX tiene, además, un contrato de casi 4.000 millones de dólares con la NASA para diseñar el módulo de aterrizaje del programa Artemis. La misión Artemis III, que debe llevar una misión no tripulada a la Luna en marzo de 2027 y una tripulada en 2028, depende en parte del Starship.

También hay otro aspecto llamativo que hace que Elon Musk sea ahora un ferviente defensor de volver a la Luna, como explica el astrofísico Daniel Marín, se perfila como una plataforma para lanzar servidores de inteligencia artificial en órbita, un proyecto que Musk vincula a la necesidad de dominar la IA como prioridad existencial. 

Así, SpaceX planea fabricar paneles solares y radiadores en la Luna usando recursos locales, aunque la realidad técnica y logística de este plan, que incluye el lanzamiento de millones de servidores, así como su modelo de negocio siguen siendo difusos y ambiciosos hasta el extremo. Vamos, que podría ser otra de las tantas promesas fallidas de Elon Musk, como el Tesla Roadster, que lleva más de ocho años de promesas y cero coche real.

Imágenes | Space X

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