Cuanto más se sabe del nuevo reglamento técnico de la Fórmula 1, menos sentido tiene. La FIA ha elevado la parte eléctrica de los motores hasta dejarla casi equiparada con la térmica, con un porcentaje de 55% a favor de la combustión. Sin embargo, la batería es prácticamente la misma que se venía utilizando hasta ahora.
La potencia eléctrica pasa de 120 kW a 350 kW, casi el triple, pero para tenerla disponible durante toda la vuelta a los equipos solo les va a quedar un remedio: utilizar la gasolina para alimentar la batería. Williams ha sido el primero en reconocerlo, y pone de manifiesto la enorme hipocresía de esta nueva Fórmula 1.
El triple de potencia eléctrica con la misma batería
"Tenemos que alimentar un motor eléctrico tres veces más potente que antes, por lo que utilizar el motor térmico para la recarga se convertirá en una estrategia atractiva y potente". Son las palabras de Matt Harmann, director técnico de ingeniería de Williams. Y reconocen la gran hipocresía que va a ser esta nueva Fórmula 1.
La FIA ha elevado hasta el 45% la importancia de la parte eléctrica en las unidades de potencia de la Fórmula 1, pero sin cambiar apenas la batería. Es decir, es prácticamente imposible que los equipos vayan a tener toda esa potencia disponible durante una vuelta entera, así que tienen que buscar opciones alternativas.
Y da la sensación de que todos han encontrado la misma: alimentar la batería con gasolina. El propio Harmann lo explica claramente: "Vamos a utilizar el combustible para generar energía eléctrica", y añade que en esta nueva Fórmula 1 "hay que conseguir la máxima recuperación de energía posible durante la vuelta, sea como sea".
Es decir, se vienen a confirmar dos cosas que ya se había especulado en los meses previos: veremos motores que sigue rugiendo en las curvas, porque están recargando la batería con inyección de combustible, y veremos pilotos levantar el pie e incluso bajar marchas en las rectas, incluso en las vueltas de clasificación. Un escenario cuanto menos inquietante.
Hay que recordar que este año se utiliza un combustible 100% sintético por primera vez en la Fórmula 1, lo cuál ya está dando algún problema inesperado. Pero aún así, parece de una hipocresía tremenda apostar por la electrificación de la Fórmula 1 para acabar alimentando la batería con la quema de combustible.
Sobre todo porque este nuevo combustible teóricamente debería abrir las puertas para volver al 100% de combustión y a los ansiados coches pequeños en los que, supuestamente, la FIA ya está trabajando.
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