Porsche podría cancelar el desarrollo de los 718 Cayman y Boxster eléctricos, dos de los modelos más emblemáticos de la marca y que hasta hace poco formaban su oferta de acceso a la marca.
La decisión, aún sin confirmar, responde a una combinación de restricciones presupuestarias, retrasos técnicos y una demanda de eléctricos menor a la esperada.
Adiós definitivo a los Porsche 718 Cayman y Boxster
En 2025, Porsche detuvo la producción de los 718 Boxster y Cayman para preparar el terreno a lo que, en un principio, iba a ser una nueva generación 100% eléctrica. Sin embargo, pronto quedó claro que la marca alemana incluiría también una versión con motor de gasolina, adaptándose así a las preferencias de los consumidores y a un entorno regulatorio en constante evolución. Ahora, al parecer, no habrá versión eléctrica, según fuentes de Bloomberg.
No es la primera vez que los futuros Porsche 718 eléctricos están en entredicho. Lo cierto es que estos deportivos han acumulado múltiples y significativos retrasos en su desarrollo. Según fuentes cercanas al proyecto, citadas por Bloomberg, este sería el principal argumento que esgrime el nuevo CEO de Porsche, Michael Leiters (quien asumió el cargo en enero de 2026), para justificar una posible cancelación.
Porsche está experimentado dificultades a nivel técnico para desarrollar un deportivo eléctrico, especialmente en términos de batería que debe tener una capacidad de entrega de la energía y recarga vía la frenada regeneración muy superior a lo que proponen incluso en un modelo como el Taycan.
Como declaró una fuente cercana al proyecto, "cada mes de retraso hace que la tecnología pierda relevancia en un mercado que avanza a velocidad de vértigo". Las dificultades térmicas serían demasiado caras de superar.
A esto se suma otro factor clave, la escasa demanda que están registrando los modelos eléctricos de la marca. El descenso de sus ventas en China (-58% en cuatro años), que ha propiciado el cierre del 30% de su red comercial en ese país, y a los elevados costes derivados del cambio de rumbo en su estrategia de vehículos eléctricos.
La marca ya advirtió en 2025 que este giro en su enfoque eléctrico reduciría sus beneficios en casi 1.800 millones de euros. De hecho, el margen de beneficio de la marca se ha desplomado del 14% al 0,2%. Es decir, apenas gana dinero.
La casi segura cancelación del desarrollo de estos dos coches eléctricos marca un nuevo freno en la estrategia de electrificación de Porsche, un fabricante que hasta ahora había liderado la transición hacia los vehículos eléctricos de altas prestaciones.
Por supuesto, esta decisión sigue siendo solo una posibilidad. El 718 eléctrico aún no está descartado. Pero, después de todos estos obstáculos que se van acumulando, resulta casi imposible imaginar que en menos de un año podamos conducir la versión definitiva del Boxster o Cayman de nueva generación, sea cual sea su forma final.
Imágenes | Porsche
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