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¿Qué pasará cuando se cale el gigante chino?

¿Qué pasará cuando se cale el gigante chino?
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Tráfico en Pekín

Mucho ha cambiado China desde que la situamos en el mapa cuando éramos críos. Desde los años 80, China ha ido creciendo a ritmos superiores al 10%, año tras año. Ahora es la primera potencia mundial, tomando el testigo de Estados Unidos, que está endeudado hasta la antorcha de la Estatua de la Libertad.

En lo que a coches se refiere, se está produciendo una explosión. China es el mercado más lucrativo para muchas marcas automovilísticas, que han descubierto en el país asiático el mismísimo Dorado. Es un filón por explotar. Los chinos compran muchísimos coches, desde cajas de muertos hasta imponentes superdeportivos europeos.

Esto ha motivado un esfuerzo inversor de los fabricantes brutal, puesto que les interesa mucho fabricar coches allí, para esquivar impuestos. Pero los chinos se han cobrado su peaje: “si quiere fabricar usted aquí, tendrá que invertir en fabricantes chinos, y darnos aportes tecnológicos”. Y a casi todos les ha dado igual y han pasado por el aro.

Volkswagen Lavida (China)
Volkswagen Lavida, exclusivo para China

La BURBUJA, en mayúsculas, es China

China, que por sí misma apenas tenía saber hacer en automovilismo, ha tenido de la noche a la mañana a los fabricantes más punteros enseñando a sus ingenieros cómo hacer buenos coches. De las simples y burdas copias, se pasa a plantas de producción que apenas difieren de una situada en Alemania, quitando el idioma.

Como el mercado chino no para de crecer, los fabricantes siguen invirtiendo en fábricas, en ampliar producción, en abrir concesionarios y redes. Es lo que haría cualquiera. La economía china está como un adolescente a punto de tocar su primer pecho femenino no-materno, al rojo vivo.

Sin embargo, China vive un momento burbujístico claro, porque si nunca dejan de crecer, hasta la Unión Europea se convertiría en una provincia de China. Obviamente eso va a detenerse en algún momento. Puede pasar como en Japón, que tras su crecimiento en la posguerra se han estancado, o que la gravedad haga su trabajo.

Leo preocupado en El Blog Salmón el estado de China. ¿A quién le suena la burbuja inmobiliaria? ¿A que a todos nos suena? Vale, pues se habla de que en China hay 64 millones de casas sin comprador. ¿Os imagináis toda la gente que cabe ahí? Caben todos los alemanes y sus inmigrantes, y sobraría sitio.

En Estados Unidos y en Europa se están deshinchando todavía las burbujas inmobiliarias. En Japón ya ha pasado. También ha pasado en lugares como Dubai, con ciudades deshabitadas y los aparcamientos de los aeropuertos atestados de coches de lujo cuyos dueños se subieron a un avión para nunca regresar, ahogados en deudas.

Es más que probable que en China se repita lo mismo que estamos viviendo en España: pagar las consecuencias de vivir por encima de sus posibilidades, a golpe de crédito, y sufrir una más que contundente “corrección”. Vamos, lo que se viene llamando una crisis como la copa de un pino.

Un caso práctico

Imaginemos al ciudadano Tzeng (se pronuncia “chen”). Se muda del campo a la ciudad y encuentra un trabajo. Empieza a ganar dinero. Se compra una casa, y se hipoteca. Se compra un coche. Como los precios de la vivienda suben por la especulación, la hipoteca es fuerte, pero mientras tenga trabajo, no pasa nada.

El problema de Tzeng vendrá cuando se vea afectado por una de las múltiples fichas de dominó que pueden caer. Imaginemos que le despiden. Dejará de poder hacer frente a sus deudas, y si aumenta el paro, lo tendrá aún más difícil. Difícilmente comprará otro coche nuevo, e intentará deshacerse del suyo.

Este caso práctico no es muy irreal. Mirad a España. Con la crisis que hay, las ventas de coches han bajado a niveles de los años 90. Pocos pueden comprarse un coche, otros estiran la vida útil del suyo y el resto se resigna a moverse con montones de chatarra o descuida el mantenimiento por no poder permitírselo.

Matriculaciones en España

Ahora mismo, el motor económico de China es el propio crecimiento, cuando eso se estanque, vendrán los problemas. Si por ejemplo las ventas de coches descienden, las cuentas de las automovilísticas se verán en aprietos: se habían previsto unas inversiones y va a costar mucho más tiempo amortizarlas.

¿Qué pasará con la estructura de concesionarios, talleres y fábricas cuando las ventas empiecen a desplomarse o simplemente estancarse? Ui, ui, ui. Seguramente pasará lo que hemos visto pasar en otras partes del mundo. ¿En qué nos afecta a nosotros? Pues si los fabricantes ganan menos dinero, invertirán menos en I+D.

Eso supondrá un retroceso tecnológico, no se cambiarán los modelos tan a menudo, se volverá a ir a rebufo de las leyes en vez de por delante, etc. En resumen, nada bueno. Tal vez habría consecuencias favorables, como reducir los tiempos de espera para algunos modelos, si se ha calmado la voracidad de coches del gigante asiático.

Luego hay otro problema en el horizonte, y es qué pasará cuando estalle otra burbuja, la del petróleo. Una vez que se haya producido el pico del petróleo (o peak-oil) y los grandes medios de comunicación lo propaguen a los cuatro vientos, subirán mucho los precios. ¿Y qué pasará con todos esos millones de coches que hay en China?

Pues pasa que la mayoría aplastante funciona con gasolina. El que suban los precios nos va a fastidiar a todos, desde luego, pero a ellos bastante más. Es hasta posible que su liderazgo económico se esfume, pero no soy un experto en economía, ni tengo la bolita de cristal. De todas formas, hay que ser conscientes de que la rave de China no será eterna.

Si China pincha, pues seguirá habiendo otros mercados por explotar: India, Rusia, Sudamérica, etc. Digamos que la crisis es nómada: llega a un lugar, arrasa con todo y luego se va a otro lado. Hasta el ex-primer mercado automovilístico del mundo ha cambiado y está en vías de ser irreconocible: Estados Unidos.

¿Quién le diría a los norteamericanos hace unos años la situación actual? El tipo de motor más vendido es el 4 pot (cuatro cilindros), se importan coches europeos o hechos a la europea, vuelven los diesel, es el país con más híbridos del planeta, el esfuerzo de matar el coche eléctrico fue en vano, etc.

Hasta ellos se han dado cuenta que tienen que reducir su independencia energética, diversificar las fuentes, apostar por los híbridos y eléctricos, racionalizar sus absurdas gamas de antaño, y demás. En China no han llegado a ese punto todavía, es muy probable que lo acaben haciendo.

Queridos lectores, el Siglo XXI no ha hecho más que empezar, y el sector sufrirá varias turbulencias. Si la economía de China se cala, más de un fabricante podría gripar. Y qué decir cuando el petróleo comience su declive. Se han sembrado tormentas, y se recogerán tempestades. Tiempo al tiempo.

Crisis del petróleo
Coches haciendo cola para repostar combustible, y racionado (1974)

Esta imagen tiene unos años, pero no fue un episodio de telefilme cutre, sino imagen en los periódicos. Varios países europeos llegaron a prohibir circular en domingo, se bajaron los límites de velocidad, los motores bajaron mucho sus pretensiones (así como los coches y la sociedad en general). Fue la crisis del petróleo de los 70.

Las consecuencias del pinchazo chino o del pico del petróleo no creo que sean cuantificables. Eso irremediablemente cambiará el uso del automóvil y su concepción tal y como se conoce ahora. Los puristas pueden seguir mirando vídeos de los 80 y regocijándose en tiempos que lamentablemente, no van a volver.

Me encantaría estar equivocado, y aquellos que me han dado este conocimiento se equivoquen también. La pasión por el motor va a cambiar dentro de relativamente pocos años. Desde Motorpasión esperamos no tener que irnos al paro, y que a pesar de todas las tempestades, siga habiendo gente a quien le gusten los coches, aunque cueste 200 euros llenar un depósito.

NOTA: Si el artículo te parece demasiado exagerado, es que no has profundizado en la gravedad del problema.

Fotografía | Pedronet (I)
Vídeo | Youtube
En El blog salmón | La burbuja inmobiliaria china eclipsa a todas las otras burbujas

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