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Trump, Irán y un descenso de la producción crean la tormenta perfecta para que suba el precio de los carburantes
Industria

Trump, Irán y un descenso de la producción crean la tormenta perfecta para que suba el precio de los carburantes

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Si has tenido que llenar el depósito del coche estos días habrás experimentado ese sentimiento de impotencia mezclado con resignación: la gasolina sin plomo 95 supera los 1,36 euros el litro mientras que el gasóleo A alcanza los 1,27 euros. Ya nos queda menos para llegar a los máximos históricos -ese 1,52 euros/litro de gasolina-.

Así damos la bienvenida al otoño, con subidas generalizadas en el ámbito energético pero sobre todo en los carburantes, que desde comienzos de año se han encarecido más del 10 %. Pero, ¿por qué siguen subiendo los precios? ¿Qué hay detrás de todo esto?

"El diésel no tiene por qué ser más barato que la gasolina"

Petrol

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, hay dos dimensiones acerca de los máximos que están tocando los precios de los carburantes desde 2014: la que vemos y la que no vemos.

La que vemos es una subida del precio del petróleo crudo Brent, alcanzando los 85 dólares por barril, una cifra que no veíamos desde diciembre de 2014. Esto se traduce en que llenar el depósito, pongamos unos 55 litros, nos cuesta más de 73 euros de media si es gasolina y más de 68 si es gasóleo.

Lo que no vemos son los hilos que marca el mercado internacional y las relaciones entre los países. Y tampoco podemos hacer nada. Cuando Trump anunció en mayo sus planes de retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán -que bombea alrededor del 4 % del petróleo del mundo- y de imponer sanciones, tanto el barril de Brent como el West Texas Intermediate, el crudo de referencia de Estados Unidos, alcanzaron máximos en tres años.

Para conocer de la mano de un experto cómo evolucionará la situación, hemos hablado con Jorge Morales de Labra, director de Geoatlanter, experto del sector eléctrico español e ingeniero industrial. Y para entender esta tendencia alcista en los precios de los carburantes, nos remite a 2014, cuando se redujeron drásticamente las inversiones en exploraciones (fracking) para encontrar nuevos yacimientos, lo que provocó que subieran los precios a medio plazo.

También, indica, debemos girar la cabeza hacia el mercado de refinos, ya que ahora no hay gran diferencia entre el precio del gasóleo y del la gasolina a la salida de la refinería. Estas a su vez adaptan su producción al mercado local y son los márgenes de distribución de cada gasolinera los que pueden hacer subir los precios, no solo incide el factor 'vacaciones'.

En este punto entramos en el polémico impuesto al diésel que se va a producir, y Morales alude a una visión global que va mucho más allá de la decisión de un Gobierno.

Oil Pump Jack

"El precio mayorista de salida de una refinería de un producto a otro es muy parecido, pero en España ha habido cambios en los tramos de impuestos autonómicos", afirma. "La parte impositiva y la aplicación de los impuestos es muy importante. Es un factor político, el diésel no tiene por qué ser más barato que la gasolina, lo es porque tiene menos impuestos", continúa.

La subida de petróleo solo en el último año ha supuesto 20 céntimos, y para Morales es importante pero ha de ponerse en contexto: "Es algo que no depende de nosotros: entra en juego el mercado internacional; los españoles no pueden hacer nada pero nos echamos las manos a la cabeza por la subida del impuesto al gasóleo".

Lo cierto es que el descenso de la producción en Venezuela y las sanciones de Estados Unidos a Irán juegan un papel fundamental, así como los recortes a la producción de la OPEP.

En relación al impuesto al diésel, según este experto, lo verdaderamente importante es la forma en la que se distribuyan los ingresos obtenidos en esa área: deben destinarse a fomentar la movilidad sostenible y no constituir una medida meramente recaudatoria, de forma que queden diluidos en los Presupuestos Generales del Estados y no se fomente un cambio en la movilidad.

Al preguntarnos si el lento progreso en las ventas de coches eléctricos está también contribuyendo a la subida en el precio de carburantes y a seguir dependiendo de los combustibles fósiles, Morales considera que el coche eléctrico es aún residual: "Aún somos dependientes, pero en menos tiempo de lo que pensamos [el vehículo eléctrico] acabará arrebatando una parte de la demanda".

Los datos procedentes de Cores (Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos) nos muestran cómo han aumentado las importaciones de productos petrolíferos: de 19.140 toneladas en 2016 hemos pasado a 20.945 en 2017. Lo que más importamos son fuelóleos.

Además, Nigeria es el país desde donde más crudo importamos (21.498 toneladas procedentes de África en 2017), seguido de Libia, Angola, México, Brasil, Kazajistán y Arabia Saudí. Lo que ocurra en esos países determina lo que pagaremos en caja.

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