Desde septiembre los coches nuevos van a ser todavía más caros, y la culpa es de otro impuesto que antes no los afectaba

Desde septiembre los coches nuevos van a ser todavía más caros, y la culpa es de otro impuesto que antes no los afectaba
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Si pensábamos que los coches nuevos ya estaban demasiado caros (al menos, en comparación a hace tan sólo un par de años), a partir del 1 de septiembre nos lo tendremos que volver a pensar. En esa cercana fecha entrará en vigor la última modificación realizada por el Gobierno del Impuesto sobre los Gases Fluorados de Efecto Invernadero, que grava entre otros los gases que emplean los equipos de aire acondicionado.

Hasta ahora esta tasa sólo la abonaban quienes comercializaban estos fluidos de forma directa, pero desde el próximo mes tendrán que hacerlo igualmente los fabricantes y distribuidores de toda clase de sistemas de climatización. Esto incluye no sólo los dedicados al ámbito doméstico e industrial, sino también los instalados en los automóviles.

No se librarán ni los eléctricos

AC

Evidentemente esta nueva carga fiscal (recogida en el Boletín Oficial del Estado desde julio) trae consigo un encarecimiento en la producción de vehículos, el cual se baraja entre un 5 y un 10% según las previsiones de la industria automotriz.

Un aumento de costes que, a su vez, se espera que acabe reflejado en proporción similar en los precios finales de los coches nuevos. Como referencia, y según los datos de la Agencia Tributaria, quien estrena coche paga actualmente una media en torno a los 21.862 euros.

En comparación con otras imposiciones que pesan sobre el automóvil en España, el impacto de este impuesto no parece tan fuerte. Pero será difícil evadirlo comprando un coche que no equipe aire acondicionado ya que este elemento está presente, en muchos modelos, desde sus mismas variantes de acceso.

Volkswagen Golf

Un buen ejemplo de esto último es el actual Volkswagen Golf, que incorpora de serie el climatizador trizona ya en su acabado más básico (Golf Life). Lo mismo ocurre con otros modelos populares como el CUPRA Formentor, el Renault Clio o el Hyundai Tucson (en el caso de estos dos últimos, incluyen aire acondicionado tradicional).

Ni siquiera los coches eléctricos se librarán del nuevo impuesto, ya que sus sistemas de 'bomba de calor' también emplean gases fluorados (a alta presión) reconocidos como perniciosos para el medio ambiente.

Por regla general el sistema de aire acondicionado de un coche, al igual que uno doméstico, establece dos conducciones de cañerías serpenteantes por las cuales circula un gas fluorado (actualmente denominado R134a o R1234YF).

Una separación entre ambos serpentines propicia que, en un rincón del aparato, el gas concentre el calor y lo expulse al exterior mientras en la otra, al mismo tiempo, ese gas enfría el aire a su alrededor el cual pasará después al habitáculo a través de la ventilación.

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