Por qué el descuento de la gasolina y el diésel tiene muchas papeletas para mantenerse solo para los transportistas

Por qué el descuento de la gasolina y el diésel tiene muchas papeletas para mantenerse solo para los transportistas
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A diferencia del abono gratuito de tren, el descuento de 20 céntimos del combustible aplicado por el Gobierno no se ha incluido en el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado para 2023. Y eso significa que, en principio, acaba el 31 de diciembre.

No obstante, la prórroga de esta bonificación no está totalmente descartada: el Ejecutivo la está evaluando junto con la de otras medidas "anticrisis" adoptadas en los últimos meses a sazón del conflicto entre Rusia y Ucrania.

Aunque ya se ha dejado caer que podría aplicarse solo a los profesionales del transporte. Y hay varios motivos para que así sea.

Una decisión cartesiana y a contrarreloj

Conductor repostando diésel

"Tenemos que evaluar la bonificación del carburante" para decidir si "se mantiene esta medida para toda la población o si es mejor centrarse en algún colectivo que se pueda ver más afectado", ha señalado recientemente la ministra de Economía, Nadia Calviño en una entrevista a Radio Nacional de España (RNE).

Calviño ha explicado además que esta decisión estará vinculada al precio del carburante: "vamos a ver cómo evoluciona". También ha hablado que la estrategia del Gobierno será de "responsabilidad fiscal, prudencia y justicia social".

Así, y aunque no lo dice expresamente, a partir del año que viene del descuento de los 20 céntimos podrían solo beneficiarse los transportistas .

Y es que, aunque habría motivos para mantenerlo universalmente, hay no pocas papeletas para que se limite a los profesionales del transporte si no se puede seguir asumiendo económicamente esta bonificación para todos.

Diésel por las nubes e inflación. Actualmente, y desde hace unos meses, el gasóleo, que roza los 2,0 euros el litro, está más caro que la gasolina a consecuencia de la dependencia de Europa del diésel ruso. Y esto repercute directamente en el coste del transporte, alimentando a su vez la subida de precios en todos los productos.

Reducir la inflación está entre los principales objetivos del Gobierno. Y ya no solo por esa "justicia social" a la que alude el Ejecutivo, sino porque a finales de 2023 habrá elecciones y que todo esté tan caro no contenta precisamente a la gente. Más con los hogares aún sufriendo los efectos derivados de la crisis del coronavirus.

Al final hablamos de los precios de cualquier producto, incluido el propio carburante.

El combustible no apunta a bajar. La alianza petrolera OPEP+ ha anunciado que desde el 1 de noviembre va a limitar el bombeo en 2 millones de barriles diarios. Lo que se traduce en que lejos de reducirse, el precio de los carburantes va a volver a subir. O, como mínimo, no bajará.

Con esto en la mano, bien se podría mantener el descuento para todos ya que Calviño ha señalado precisamente la evolución del precio como acicate para evaluar la prórroga de la medida. Y más teniendo en cuenta lo que van a sufrir los hogares ante el precio del gas y la electricidad este invierno.

Pero ya se han anunciado medidas para paliar la escalada de precios de la energía, lo que supone a la postre un esfuerzo económico en las arcas del estado. Así, se podría optar por solo mantener la rebaja del combustible a los transportistas, ya que al Ejecutivo podrían no salirle las cuentas.

Y es que hay que tener en cuenta que la rebaja de los 20 céntimos en los combustibles, si bien se sufraga mayormente vía impuestos (15 céntimos), los otros 5 céntimos restantes lo aportan las petroleras obligadas por volumen de facturación. Y ese montante se debe devolver a las empresas.

Camiones de transporte

Evitar otro paro patronal. Esta primavera se vio marcada por la "huelga" de parte del sector del transporte. Si no se mantiene la rebaja al menos para este colectivo, es más que probable que vuelvan los paros. De hecho, no han dejado de estar sobre la mesa.

Y el Ejecutivo, de nuevo a puertas de elecciones, hará todo lo posible por evitarlo. Otro motivo más de que, si hay que limitar esfuerzos, es probable que se de prioridad a la bonificación para el sector del transporte. "Hay que analizar cuáles son las más eficaces", ha apuntado Calviño.

Transporte público vs transporte privado. La única medida "estructural" de las aplicadas para aliviar los bolsillos que se ha confirmado a mantener el año que viene es la del abono gratuito de tren (Cercanías y media distancia).

Calviño ha señalado que se ha tomado esta decisión porque es una medida social, pero también porque está en la línea de fomentar el uso del transporte público para cumplir la reducción de emisiones. Por el contrario, la bonificación del carburante favorece el trasporte privado.

Aunque sería una decisión arriesgada, ya que no siempre el transporte público acompaña: ni en la periferia de las ciudades ni ya no digamos en entornos rurales.

Por otro lado, tampoco se ha confirmado que el Gobierno vaya a prorrogar el descuento del 30 % en los abonos de transporte público en el ámbito urbano. Lo que también se va a analizar y evaluar hasta final de año. Quizá se vean en la tesitura de escoger entre una y otra medida.

En definitiva, a más de dos meses vista para que finalice el año, habrá que esperar a la decisión del Gobierno: que opte por contentar el bolsillo de todos los ciudadanos o solo el de los transportistas. Todo dependerá de los números que haga el Ejecutivo ante un panorama como poco complejo.

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