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Martin Winterkorn, presidente de Volkswagen con el Dieselgate, será juzgado en Alemania

Martin Winterkorn, presidente de Volkswagen con el Dieselgate, será juzgado en Alemania
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Martin Winterkorn será procesado por la Audiencia de Braunschweig (Baja Sajonia, Alemania) en relación con su papel en el Dieselgate, el escándalo de las emisiones contaminantes en motores diésel del Grupo Volkswagen.

Winterkorn fue el primer nombre que sonó en septiembre de 2015, cuando se descubrió el fraude. Tras dimitir en menos de una semana desde que salió a la luz el engaño industrial, se quedó en un segundo plano gracias a una millonaria pensión que se autoconcedió justo antes de saltar por la ventana.

La Fiscalía de Braunschweig enseguida se mostró dispuesta a investigar las actuaciones del presidente de Volkswagen durante el Dieselgate, pero no fue hasta el año pasado que aquella disposición se concretó en una acusación formal. Justo hace unas semanas, y también en el marco de las investigaciones abiertas sobre el Dieselgate, la Fiscalía de Múnich anunció que presentará cargos de fraude contra tres antiguos miembros de la junta ejecutiva de Audi.

Los cargos a los que se enfrenta Winterkorn

Martin Winterkorn

Los cargos por los que se procesará a Winterkorn incluyen estafa, vulneración de leyes contra la competencia desleal, falsedad documental entre 2006 y 2015, malversación y evasión fiscal. La acusación tiene en cuenta que el entonces presidente de Volkswagen sabía qué sucedía al menos desde 2014.

Los actos por los que ahora se le juzgará se suman a las acusaciones que tiene en Estados Unidos por conspiración para defraudar al país americano, fraude electrónico y violación de la Clear Air Act, la ley de protección medioambiental estadounidense. En 2018, Winterkorn se refugió en Alemania para eludir el control de Estados Unidos.

Han pasado cinco años del estallido de la crisis en Volkswagen. Con más de 11 millones de vehículos afectados en todo el mundo, la Justicia alemana arrancará su proceso contra la persona que ocupaba la primera posición dentro del organigrama del Grupo Volkswagen. Se calcula que entre multas e indemnizaciones, este episodio ha causado a la automovilística alemana pérdidas por valor de 30.000 millones de euros.

El Dieselgate, un fraude de alcance mundial urdido para poder vender coches diésel en Estados Unidos

Sede Volkswagen

El escándalo de emisiones hizo saltar por los aires buena parte de la credibilidad que tenía el Grupo Volkswagen. Según se pudo demostrar, Volkswagen instalaba en los motores diésel de la serie EA189 un software capaz de ocultar en los bancos de prueba las cifras reales sobre emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx).

Este software entraba en acción cuando reconocía el momento en el que el coche entraba en un rodillo de pruebas. Las pruebas para la detección de emisiones se realizan siguiendo unos patrones fijos, de manera que sea posible comparar unos vehículos con otros y obtener unas mediciones en igualdad de condiciones. El software utilizaba esos patrones para detectar que el vehículo se encontraba pasando una prueba.

En ese momento el sistema cambiaba el comportamiento de la electrónica para que las cifras de emisiones que se arrojaban fueran inferiores a los reales, y cuando el coche volvía a salir de los rodillos se recuperaba su comportamiento normal, de manera que las métricas volvían a sus niveles habituales, que eran superiores a los detectados y declarados durante la prueba.

Volkswagen Jetta Usa

Todo comenzó en 2005, cuando Volkswagen decidió vender coches diésel en Estados Unidos utilizando el motor EA189. En aquel momento, los límites de NOx permitidos en Estados Unidos eran seis veces inferiores a los que permitía en Europa la norma Euro5, por entonces en vigor.

Así, los motores diésel de Volkswagen no podían cumplir con los exigentes requisitos norteamericanos. Sin embargo, la dirección de la automovilística presionaba para que los coches se vendieran cuanto antes en el país americano.

Ahora, la Justicia deberá determinar si todo se debió a que un equipo de ingenieros decidieron hacer trampas para cumplir con los objetivos comerciales de Volkswagen, si el presidente estaba al tanto de todo y no hizo nada para remediarlo, o si directamente Winterkorn autorizó el fraude de las emisiones.

Cuando Martin Winterkorn dimitió, aseguró hacerlo "consternado por los acontecimientos" y se manifestó seguro de que no había "hecho nada malo".

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