No corren buenos tiempos para la industria del automóvil. A una carrera de fondo en costes de producción casi imposible de ganar contra China se le unen las guerras arancelarias, el control de los suministros o las pesadillas logísticas en las que se está convirtiendo el mundo globalizado y que están desangrando a los fabricantes tradicionales como Nissan.
En este contexto un estudio detalla la abismal diferencia que supone fabricar en Alemania o en Marruecos teniendo en cuenta solo el coste medio de mano de obra: mientras que en el epicentro de la industria automovilística europea asciende a 3.300 dólares por coche, en Marruecos es de tan solo 106 dólares.
Los fabricantes alemanes, los que mejor pagan
El estudio de la consultora Oliver Wyman analizaba más de 250 plantas de ensamblaje de vehículos en todo el mundo y revela una diferencia media de casi 1.700 dólares por vehículo en el coste laboral entre las marcas europeas premium y los fabricantes chinos.
Entre los grupos de empresas que más costes laborales por vehículo tienen encontramos los fabricantes europeos premium (véase Mercedes-Benz o Audi) con un promedio de 2.232 dólares por vehículo. Según la consultora, estos fabricantes se enfrentan a retos como sindicatos, normativas estrictas y procesos de fabricación complejos, que contribuyen a sus elevados costes de producción.
En concreto, en Alemania el coste laboral de cada vehículo se fija en más de 3.000 dólares, lo que también significa que los trabajadores pueden contar con un modo de vida digno y estable a largo plazo. Algo casi en vías de extinción.
Le siguen Reino Unido, Italia, Francia y EEUU. Lo cierto es que muchas marcas se están yendo a fabricar a EEUU: de Audi a Volvo, pasando por Honda o Hyundai, no son pocos los fabricantes que han anunciado que producirían más en suelo estadounidense con el objetivo de reducir costes derivados de medidas arancelarias.
Después están los que se dedican exclusivamente a fabricar coches eléctricos, con un promedio de 1.660 dólares en costes laborales por vehículo, y le siguen los fabricantes de modelos convencionales de EEUU, Europa y Asia. Este grupo tiene un coste laboral medio de 880 dólares por vehículo. Se benefician de redes de fabricación diversificadas y de unos costes de producción reducidos gracias a fábricas más antiguas y a unas tasas de depreciación más bajas, detalla la consultora.
Pensamos en China, pero Marruecos gana
El grupo de fabricantes que ha conseguido arrasar en todo el mundo con sus coches eléctricos son los chinos, con unos costes laborales medios de 585 dólares por vehículo. ¿El secreto? Instalaciones modernas y en la mayoría de casos condiciones laborales regulinchi y salarios de 4 euros la hora.
Pero hay países que hacen que China parezca un país caro para producir: en México el coste es de 305 dólares, en Rumanía de 273 dólares y en Marruecos... de 106 dólares. En una posición intermedia encontramos a España, donde se fija en 955 dólares.
Con el coste de fabricar en Alemania los fabricantes pueden abrir entre tres, 10 o 30 turnos en otros países.
Eso explica cómo es posible que a mediados de diciembre de 2025 Volkswagen cerrase su fábrica de Desde. La primera vez en 88 años de historia de la marca que VW tiene que cerrar una planta en su propio país.
No ha quedado ahí. Volkswagen anunció en marzo de 2026 que tiene que seguirse ajustando el cinturón y despedirá a 50.000 empleados durante los próximos años.
La pregunta que se queda sin responder es si es compatible el desarrollo sostenible de la industria automotriz con un modo de vida digno, o si vamos encaminados hacia un modelo chino en el que priman los beneficios por encima de los derechos de los trabajadores. Queremos coches baratos, sí, ¿pero a qué precio?
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