La etapa de ser coleccionista de coches, tener un Ford GT40 y usarlo como camper con tienda de campaña es mejor no saltársela

  • Un coleccionista suizo utiliza su Ford GT40 para viajar y acampar con una simple tienda

  • Una forma distinta de entender uno de los coches más valiosos e icónicos del mundo

Ford Gt Camper Veltrus Coleccionista Suizo
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
irene-mendoza

Irene Mendoza

Hay coches que marcaron una época y otros que siguen generando historias décadas después. El mítico Ford GT40 pertenece a ambos grupos, aunque lo más habitual es verlo en alguna exposición puntual o en una colección privada conservado como lo que es: una carísima pieza de museo casi intocable.

Por eso sorprende tanto lo que hace Serge, conocido como @veltrus en Instagram. Este coleccionista suizo utiliza su GT40 en modo camper para viajar y pasar la noche al aire libre con una solución simple y minimalista al máximo: una tienda de campaña y lo justo para una escapada.

El Ford GT40: de la venganza contra Ferrari a dormir bajo las estrellas

El GT40 no es un deportivo cualquiera. Nació en la década de 1960 tras uno de los mayores desencuentros de la historia del automovilismo y la competición, cuando Ford intentó comprar Ferrari y el acuerdo se rompió en el último momento. Aquello desató una reacción inmediata en la marca del óvalo azul: desarrollar un coche capaz de ganar en Le Mans y demostrar quién mandaba en la resistencia.

El proyecto arrancó junto a Lola Cars y dio forma a un coche radicalmente bajo, con sólo 102 cm de altura, chasis monocasco y motor V8 en posición central. Las primeras unidades rondaban los 380 CV, pero la evolución fue constante hasta llegar a versiones con motor de 7 litros y cerca de 500 CV. No fue un camino fácil: los primeros años estuvieron marcados por fallos mecánicos y abandonos, hasta que la implicación de Carroll Shelby cambió el rumbo.

En 1966 llegó el golpe sobre la mesa: Ford firmó un triplete histórico en las 24 Horas de Le Mans y encadenó cuatro victorias consecutivas hasta 1969. Aquella última edición dejó uno de los finales más ajustados jamás vistos, con el GT40 cruzando meta prácticamente en paralelo con su rival. Desde entonces, el nombre del precioso superdeportivo quedó grabado para siempre en la historia de la Resistencia.

Con ese contexto lo que hace Serge adquiere otra dimensión: en su perfil, vemos a su precioso GT40 azul cielo aparcado en plena naturaleza, acompañado de una tienda de campaña y una mochila, sin más. El conjunto camper descoloca y da envidia a partes iguales, precisamente por eso: porque se queda en lo esencial. El coche y lo justo para pasar la noche. Y esa sencillez conecta con la propia filosofía con la que nació el GT40, la de reducir todo a lo necesario para cumplir una función.

Cuando un superdeportivo puede encajar en el mundo camper

Dentro del mundo camper estamos acostumbrados a ver vehículos preparados al detalle, pensados para pasar días o semanas fuera con todo tipo de comodidades. Este caso va justo al origen de la filosofía, con un enfoque muy old school: viajar ligero, parar cuando apetece y dormir donde te pille la noche, sin más estructura que una tienda y lo imprescindible. Y no es la primera vez que un deportivo se adapta a esta filosofía. 

Sirva de ejemplo el Acura NSX convertido en camper con remolque a juego del estadounidense Chris Cut, otro proyecto personal llevado hasta el extremo. Aquí la lógica es la misma, pero con un coche que forma parte de la historia de la competición: un Ford GT40 que, décadas después de dominar Le Mans, sigue cumpliendo su función más básica… ser conducido y disfrutado sin estar limitado a momentos puntuales, aunque ahora lo haga lejos del circuito y más cerca de lo que significa viajar.

Imágenes | @veltrus

En Motorpasión | Da igual si no te gusta el Scalextric, vas a querer tener este Porsche 917 en el salón porque es alucinante

Inicio