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BMW Z4 M Coupé, prueba (parte 3)

BMW Z4 M Coupé, prueba (parte 3)
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Viene de la segunda parte. Rodando a ritmo normal por autopista, siempre dentro de los límites legales, el ruido que desde el motor se cuela en el habitáculo no llega a ser molesto. Lo mismo ocurre con el ruido aerodinámico, que brilla por su ausencia al contrario de lo que ocurría con la versión Roadster, donde la capota de tela dejaba colarse algún que otro sonido molesto.

Los consumos se mantienen en torno a los 10,2 l/100 Km, aunque si le pisamos para afrontar los puertos de montaña con rapidez pronto empiezan a subir hasta dejar la media del viaje en algo más de 12 litros cada 100 kilómetros.

Tras 600 kilómetros de viaje en los que me ha costado mucho no sobrepasar los límites legales de velocidad, llegamos a Vigo con una sensación un tanto contradictoria. Por un lado hemos disfrutado mucho viajando en el Z4 M Coupé, un coche divertido, dinámico y que enamora a los que somos apasionados de los coches deportivos.

600 kilómetros escuchando el sonido ronco del seis cilíndros pero también 600 kilómetros en los que nuestra espalda, casi apoyada en el tren trasero, ha amortiguado todos los baches y las juntas de los puentes de la autopista. Evidentemente el confort de viaje no es uno de los puntos fuertes del BMW Z4 M Coupé, pero este cansancio se vio de sobra suplido por la sensación de disfute que llevábamos dentro.

Unas vueltas a un circuito

Los aficionados a los deportes de motor en Galicia llevamos muchos años reclamando la construcción de un circuito permanente que nos permita disfrutar de este deporte que tanto nos gusta, el automovilismo. Por desgracia las administraciones no hacen más que dar promesas cuando se acercan las épocas electorales, evientemente para captar votos, pero el circuito gallego no parece que vaya a arrancar.

Por ello, y para poder hacer unas fotos bonitas al Z4 M Coupé me tuve que ir a un circuito de karting situado en la localida de Porriño, un ratonero trazado dónde habitualmente se disputan carreras del Campeonato Gallego de Karting y de Scooters.

En sus poco más de 1.200 metros de recorrido, las horquillas cerradas se unen entre si con pequeñas rectas, y por tanto ya sabía que pasar de segunda o tercera velocidad iba a ser complicado con el Z4 M Copué. No me importaba, lo que quería era poder hacer las fotos con seguridad y sin tener el miedo de golpear su preciosa carrocería contra una farola o un árbol.

Entro en el circuito y decido desactivar por completo el DSC para disfrutar del Z4 M Coupé en estado puro. Sin controles, recuerdo que la versión Roadster era casi inconducible, ya que sus reacciones cuando la trasera empezaba a derrapar eran casi inmediatas y no había tiempo de contravolantear y corregir. También he de decir que cuando probé el Z4 M Roadster no dejó de llover en ningún momento.

En la versión Coupé el panorama cambia y mucho. El techo le da una gran rigidez al conjunto, así que no es demasiado dificil llevar el coche de lado saliendo de las curvas. Eso si, hay que medirse bien con el gas y saber dosificarlo, ya que a la mínima que nos pasemos el “culo” del coche nos pasará y haremos un inevitable trompo. El diferencial autoblocante se agradece, eso sí.

Vuelta tras vuelta voy cogiéndole el truco al pequeño circuito, ya que era la primera vez que rodaba en él. Las trazadas son fáciles, pero al tratarse de un cirucito tan “ratonero” había que hilar fino si no queríamos que el coche se fuese de morro en las curvas. Si llegamos muy rápido a estas y metemos mucha dirección, el peso del motor hará que el morro tienda a irse hacia fuera y que tengamos que dar gas para conseguir que el “culo” derrape y así trazar mejor la curva.

Según BMW, y aunque no dan el dato de tiempo oficial, el Z4 M Coupé mejoró en el trazado largo de Nürburgring el tiempo marcado por su hermano el roadster e incluso el del todopoderoso M3 E46. Evidentemente nuestro trazado de pruebas nada tiene que ver con el mito de Nürburgring, pero ya habrá tiempo de darse una vuelta al “infierno verde” algún día.

Las ruedas de 255 de ancho comienzan a marcarse pronto en el asfalto, y los frenos empiezan a oler, pero nos sorprende su buen tacto, ya que a pesar de que estuvimos una hora y media dando vueltas, en ningún momento mostraron síntomas de fatiga. Buena herencia del CSL.

El motor del BMW Z4 M Coupé desarrolla 343 caballos, y los entrega a 7.900 revoluciones, pero lo cierto es que su curva de potencia está tan llena que en el circuito disfrutamos mucho sin tener que pisar a fondo el acelerador.

El depósito de combustible se queda algo escaso si rodamos en circuito, ya que los 55 litros de combustible que caben en el depósito se acaban pronto cuando los consumos se disparan a 20 litros a los 100. Estos consumos son un poco más altos que los que el Z4 M Coupé marcó en los recorridos urbanos, dónde la marca declara 18,2 litros cada 100 kilómetros y conseguimos ver en el ordenador de abordo medias de 17,5 litros.

Tras una hora de cruzadas preciosas, olor a goma quemada y una música celestial que se ha quedado grabada en mi memoria, toca dejar el circuito si no queremos dejar el coche sin gomas. Ya teníamos las fotos que queríamos y esperamos que os gusten.

Mañana más…

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