Gran parte del mundo camper actual gira en torno a autocaravanas enormes y campers cada vez más complejas y equipadas, pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en el que viajar con casa a cuestas significaba aprovechar bien el espacio y moverse con lo justo. Este conjunto formado por un Fiat 600 Multipla y una Lander Graziella 300 es uno de los mejores ejemplos.
No cumple los estándares actuales en prestaciones o comodidad, pero encaja perfectamente en el uso real que muchos siguen haciendo del camper: salir un fin de semana, dormir bien y disfrutar del viaje sin grandes complicaciones. Además, probablemente sería el camper más cool de cualquier camping.
Un coche pequeño que lo hacía todo y su match perfecto
Presentado a mediados de los años 50 y diseñado por Dante Giacosa, el Fiat 600 Multipla está considerado por muchos como el primer monovolumen moderno. Partía del Fiat 600, con motor trasero de 633 cc y 21 CV, pero estiraba el habitáculo hasta el extremo, con un frontal casi vertical y tres filas de asientos para seis ocupantes.
Su modularidad sorprendía, pues abatiendo una o dos filas, el interior se transformaba en una pequeña furgoneta con una superficie plana de casi dos metros, algo que la propia Fiat publicitaba como una solución para dormir dentro. Esa idea de maximizar espacio en un coche mínimo fue tan acertada que décadas después la marca recuperó el nombre en el Fiat Multipla, famoso por su diseño polémico, pero heredero directo del concepto original.
Una mini caravana pensada para coches como este, made in Italia
La otra mitad del conjunto es una Lander Graziella 300 de mediados de los años 70, una caravana nacida para ser remolcada por coches pequeños. Con unos 3 metros de largo y unos 400 kg de peso, ofrecía lo justo: comedor convertible en cama doble, cocina básica y armarios. Algunas versiones incorporaban techo elevable y aislamiento suficiente para usarse tanto en verano como en invierno.
Era una propuesta pensada para propietarios de Fiat 500 y 600 que querían irse de camping sin cambiar de coche. En la Italia de los años 60 y 70, estas microcaravanas acompañaron a una generación que empezaba a viajar por ocio, convirtiéndose en una imagen habitual en campings y zonas costeras: coches pequeños, equipaje justo y vacaciones asequibles.
Vista hoy, esta forma de viajar más minimalista conecta con una vuelta a lo básico que muchos usuarios camper están redescubriendo. Estética retro, poco peso, espacio bien aprovechado y lo justo para salir un fin de semana, dormir bajo techo y volver a casa. Todo responde a una lógica sencilla aplicada a un coche pequeño y una caravana diminuta, pensados para cumplir su función sin necesidad de más.
Imágenes | Car & Classic Auction
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