
Si hace solo unos años os digo que el motor más potente de un Audi A6 o de un Audi A7 Sportback iba a ser un diesel, muchos os echaríais a reír. Pero que se terminen las carcajadas, porque ese día ha llegado con la incorporación a la gama Audi A6 y A7 Sportback del nuevo 3.0 V6 TDI Biturbo que desarrolla 313 caballos de potencia.
En plena era del downsizng más extremo que hemos visto, Audi ha conseguido sacarle al bloque una potencia hasta ahora más típica de motores de más cubicaje. Pero ¿como lo han conseguido? Básicamente gracias a dos turbocompresores refrigerados por agua. A bajas revoluciones, la válvula que se activa por depresión está cerrada. Entonces es el turbocompresor más pequeño, dotado de una turbina con álabes de geometría variable quien sopla aire.
Pero en cuanto cuando comienza a pasar de 2.500 RPM, la válvula se empieza a abrir y comienza a funcionar entonces el turbo grande, que funciona de forma individual entre 3.500 y 4.000 RPM. De esta forma el par máximo de 650 Nm lo entrega desde 1.450 RPM y se mantiene constante hasta las 2.800 RPM. ¿Estamos ante un nuevo rompecuellos? Yo creo que si.











