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Motores americanos: se acabó el caballo grande, ande o no ande

Motores americanos: se acabó el caballo grande, ande o no ande
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El otro día leía un artículo muy interesante escrito por Keith Read y titulado “Size DOES matter” en el que explicaba cómo Estados Unidos estaba entrando en razón en cuanto a dimensionado de motores se refiere.

Estados Unidos ha sido tradicionalmente el país de los V8. De 4 o de 6 litros, daba igual, pero V8, por favor. Bueno, y de hecho, tampoco daba igual la cilindrada: cuanto más grande, mejor. Pero esa mentalidad está cambiando, y el primer paso hacia una optimización de la eficiencia de los motores americanos se dirige hacia los V6. Pasito a pasito, que tampoco es plan de tropezarse.

Keith Read comenta en su artículo que el pasado Salón de Detroit no fue tanto un soplo de aire fresco como un “wind of change”. Pero no un viento de cambio cualquiera, no, un viento de cambio que acerca la filosofía americana en diseño de motores a la europea. Síntomas: el nuevo Lincoln MKS no montará el V8 asociado siempre a los Lincoln, el siguiente Hummer ya vendrá con un corazón V6, o la demanda de Cadillacs V8 ha bajado en el último año del 26% al 17%, coincidiendo con la llegada del nuevo GM V6 DI de 302 CV (por 320 del V8).

Los ingenieros americanos han introducido la eficiencia en sus programas de diseño, y se han dado cuenta que de un V6 pueden sacar tanta chicha (o muy parecida) como de los actuales V8, y además consumiendo menos combustible. El Lincoln que comentaba anteriormente, por ejemplo, montará un V6 con inyección directa de gasolina y doble turbo. Ford asegura que de ese motor se sacará tanta potencia como del V8 tradicional.

Pero además, estos cambios hacia la eficiencia en los motores también se están notando en otros países del mundo, como en Australia, donde ya están en la segunda fase del cambio: los australianos ya se están decantando por los “europeos” 4 en línea en lugar de los V6. Y aquí en Europa, por qué negarlo, también hay una tendencia a buscar motores cada vez más pequeños y eficientes (como los TSI).

Como ya digo en el título, vamos de cabeza a una época en la que ya no vale lo de “caballo grande, ande o no ande”. Ahora se busca que el caballo sea lo más pequeño posible. Y ya usaremos turbo, inyección directa y todo lo que haga falta para que ande.

Vía | Automotive Testing Technology International

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