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Nissan GT-R 2013, prueba (parte 2)

Nissan GT-R 2013, prueba (parte 2)
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Por suerte una vez más el Circuito del Jarama nos brindó la oportunidad de probar un superdeportivo en su trazado, uno de los más completos, bonitos y exigentes de cuantos hay en España. No se nos ocurre mejor coche que este Nissan GT-R 2013 para disfrutar del trazado madrileño. Estamos ante un coche creado por Mizuno San para, con un precio muy inferior, batir sobre su propio terreno a gigantes como el Porsche 911 Turbo.

Llegamos al Jarama un viernes en una fría tarde de ambiente invernal invierno que pretendía amedrentar a la bestia que teníamos entre manos con temperaturas inferiores incluso a los 7 grados centígrados. Únicamente dispondríamos de una hora de pista de 17 a 18 horas, con el sol poniéndose entre las montañas de la sierra de Madrid y el asfalto frío, casi helado en la sombra de algunas zonas del circuito.

Una hora con un Nissan GT-R en pista da para mucho, sobre todo si tenemos en cuenta que con la versión inicial no era nada complicado bajar de los dos minutos por vuelta. Es más, creo que cualquiera con unas pequeñas nociones de conducción en circuito podría hacerlo. Hasta mi abuela.

Nissan GT-R 2013

Después de tener durante un buen rato el Nissan GT-R posando con mirada desafiante sobre el paddock y la recta de meta del circuito, llegaba el momento más esperado. Primero, para ir calentando la mecánica las fotos dinámicas de coche a coche y luego aprovechar el resto del tiempo hasta que se acabase nuestro slot de pista para disfrutar y tratar de sacarle el máximo partido al coche.

Javier Álvarez se esmeró para sacar la mejor pose del Nissan GT-R, y creo que lo ha conseguido tal y cómo puede verse en las imágenes. El atardecer sentaba muy bien al coche que me recordaba, cuando los últimos rayos de sol incidían en su carrocería, a la bandera de Japón, el Honomaru como comúnmente se le conoce.

Cuando acabamos con las fotos dinámicas, fue para mi como cuando abren las puertas de un centro comercial para dar comienzo a las rebajas del día 6 de enero. Sólo tenía ganas de dar vueltas y más vueltas, y nada me lo iba a impedir.

Nissan GT-R 2013

Tenía el depósito de combustible en tres cuartos, las ruedas a medio uso y unas ganas locas de volver a sentir aquel empuje que sólo unos pocos coches son capaces de ofrecerte. Así que me puse a ello.

No se me ocurría mejor forma de comenzar la prueba dinámica que probando cómo funciona el sistema de Launch Control. Activarlo es sencillo. Simplemente tendrás que situar todos los sistemas del coche en su modo más deportivo. Tres botones marcan la clave. Control de tracción en modo R, suspensiones en el mismo modo y el reparto de tracción en modo R también.

Basta con configurar así el coche, buscar una recta con buen asfalto, agarrar bien fuerte el volante y dejar que el coche, mientras pisas el acelerador y el freno, suba hasta las 4.000 RPM. Luego una vez que automáticamente se mantiene ahí, sueltas el freno y comienza el despegue del primer transbordador espacial con nombre GT-R.

Nissan GT-R 2013

Sientes cómo las cuatro ruedas transmiten al asfalto los 550 caballos de potencia arrancando literalmente el negro material al tiempo que la trasera se desliza ligeramente y tu cuello se pega al respaldo del asiento sin remedio.

Mientras aceleramos de 0 a 100 km/h en 2,7 segundos, un registro que hasta la fecha sólo había experimentado en motos, veo por el espejo retrovisor cómo las gigantescas ruedas de 20 pulgadas han dejado los blandos neumáticos tatuados sobre el asfalto en una línea serpenteante que quedará para la posteridad en la recta del Circuito del Jarama.

Era el indicador de que algo grande acababa de comenzar en el trazado madrileño, así que sin cortar llegué a final de recta a más de 210 kilómetros por hora. Entiendo que en el cuarto de milla este coche debe ser un buen contendiente, pero esto no es un circuito americano y se avecinan curvas, la primera muy cerrada y de doble radio a derecha.

Nissan GT-R 2013

El equipo de frenos me sorprende por el buen tacto que tiene y la potencia disponible, que permite parar esta bestia de 1.700 kilos sin ningún problema aparente. Y eso es una tónica que se mantiene a lo largo de toda la tanda, el equipo de frenos que se esconde dentro de esas gigantescas llantas de 20 pulgadas es de lo mejor que he probado.

Desarrollado por Brembo y Nissan específicamente para este coche, se nota que ha sido probado intensamente en el Nordschleife porque en ningún momento he notado no síntomas de fatiga ni sobrecalentamiento, a pesar de que el olor en las frenadas fuertes al final de Bugatti me trasladaba mentalmente al control horario de un final de tramo de rallyes.

Y si los frenos sorprenden, el resto del conjunto no se queda atrás. La dirección es muy directa, y el tacto es excelente. Te transmite una confianza total, marcas con un leve movimiento de volante a dónde quieres ir y el coche allí va. La única pena es que el diámetro del volante no sea dos centímetros más pequeño, aunque tal vez quedaría un poco ridículo si tenemos en cuenta el tamaño del coche.

Nissan GT-R 2013

La estabilidad en curvas es total, la suspensión es de lo más duro que he probado en mi vida, así que nada de derivas y oscilaciones de la carrocería. De hecho, el único coche que he probado hasta la fecha diseñado para correr en Nürburgring Nordschleife fue el Peugeot 208 GTi Racing Experience (parte 1 y parte 2) y a pesar de ser un coche de competición sus suspensiones eran infinitamente más blandas que las de Godzilla. Eso si, uno lleva slicks y el otro no, y eso afecta de manera directa al tarado de suspensión necesario en cada caso.

Normalmente la fuerza del motor 3,8 V6 se envía a las ruedas traseras, de forma que el Nissan GT-R tiene un tacto muy deportivo e incluso juguetón cuando le buscas las cosquillas. Permite derrapar, sobre todo si lo llevas con el control de tracción en el modo R que indica que buscas diversión y tiempos contra el crono.

Cuando el eje trasero empieza a derrapar más de la cuenta, automáticamente envía hasta un 50% de la potencia al eje delantero, haciendo que todo vuelva a su sitio y el coche siga sobre raíles. Es un juego divertido que una vez que le coges el truco y le pierdes el respeto a toda la caballería disponible, se convierte en una adicción que no se cura ni con tratamiento en Stuttgart. De hecho, ahora entiendo que Mizuno San y su equipo hayan fijado el cuartel general para el desarrollo y evolución del GT-R en las montañas de Eifel. No saben nada estos japos…

Nissan GT-R 2013

La facilidad con la que me había sorprendido el primer GT-R a la hora de hacer las cosas sigue presente en esta tercera evolución. Es un coche fácil porque te permite todo lo que le pidas, y no suele ponerte en situaciones delicadas salvo que te pases demasiado con el pedal del acelerador.

Y es que el coche corre mucho, más que mucho. Es uno de los coches más rápidos que he tenido entre manos a la hora de hacer desaparecer las rectas, y es fácil llegar a la siguiente curva a ritmos que tu cuerpo rechazará por aplicación de cuatro conceptos lógicos de física.

A la salida de las curvas puedes acelerar tan pronto y con tal intensidad, que creo que ahí reside precisamente su secreto para conseguir los tiempos que logra. Da igual el ángulo de giro que tengan las ruedas delanteras, si vas lo suficientemente rápido, el coche tracciona sin ningún problema y es más habitual el sobreviraje controlado que el inútil subviraje.

Nissan GT-R 2013

El motor hace gala de esa elasticidad de la que hablábamos cuando lo analizábamos en ciudad, pero en pista a esa característica se una la progresividad y otro condimento básico, la contundencia. A partir de 2.500 RPM la fuerza con la que acelera no tiene casi comparaciones en el mercado, y lo hace de forma constante, progresiva y parece no tener fin hasta que la aguja del cuentarevoluciones se acerca a la zona roja, allá por las 7.000 RPM.

Por naturaleza encuentras tanta potencia antes de ese umbral reservado sólo a los pilotos más experimentados que constantemente tendrás la sensación de estar pasando a la marcha siguiente antes de lo que deberías. Es una sensación contradictoria, porque cuando ves el cuentakilómetros ves que vas a un ritmo endiablado que te hace dudar si debes entrar “a tabla” en la siguiente curva o si por el contrario debes hacer caso a tu “yo” racional y ahuecar un poco.

Es otra dimensión, y lo digo bien claro. De todos los coches que he probado hasta la fecha en circuito, sólo hay dos que se le acercan, y sus nombres tienen un pedigrí propio: Porsche 911 Turbo S (generación 997) y McLaren MP4-12C. El resto, coches de la talla del Audi R8 V10 S-Tronic o el Mercedes SLS AMG están en una dimensión inferior. Una dimensión muy elevada, pero inferior a la de este coche.

Nissan GT-R 2013

De lo último que ha pasado por mis manos, el único que por contundencia y por la forma en que tracciona me ha recordado levemente al Nissan GT-R ha sido el Audi RS 6 Avant, aunque está claro que son dos coches de planteamiento bastante diferente. O no.

Una tras otra fueron pasando las vueltas en el Circuito del Jarama, mientras el sol se iba poniendo en el horizonte. No quería que eso se acabase, he montado en el Dragón Kahn de Port Aventura con un pase ilimitado que no parecía tener fin. En la recta, mientras negocio si pasar o no de 240 km/h de velocidad punta, aprovecho para cambiar los modos de la pantalla multifunción y ver que todas las temperaturas están en orden.

Únicamente la aguja de la gasolina me indica que esta diversión está cerca de llegar a su fin, así que tras una vuelta de refrigeración y asimilación de sensaciones, entro en boxes y me dirijo directamente al paddock. Ha sido sin duda una de las tardes más divertidas que he pasado en el Circuito del Jarama, y os aseguro que el frío del ambiente había desaparecido. Tenía el corazón latiendo a tope de pulsaciones y sudaba como un deportista en pleno esfuerzo máximo. El Nissan GT-R es fácil de llevar, pero exige un trabajo físico muy intenso cuando quieres marcar tiempos con el. No en vano entrega unos niveles de fuerzas G muy cercanos a los de los coches de competición.

Nissan GT-R 2013

Valoración general

Lo voy a decir muy claro y muy alto. El Nissan GT-R 2013 es sin duda el coche superdeportivo que te debes comprar si lo que quieres es ser el más rápido en las tandas en circuito sin tener que gastarte lo que cuesta un Porsche 911 Turbo. Es un coche capaz de ofrecer unas sensaciones dignas de un coche de un nivel muy superior, un coche que técnicamente está tan bien hecho que tengo dudas de que cualquier otro fabricante consiga algún día crear un coche con un precio similar que se acerque en cuanto a prestaciones. No es precisamente cómodo si has pensado en usarlo a diario, en carretera cumple con nota y en circuito obtiene la matrícula de honor. Vale que no pinta igual de bien que un Porsche 911 Turbo en la puerta de tu restaurante favorito, pero este coche no fue creado para impresionar a los que no saben de coches. Este coche fue creado para satisfacer las necesidades de aquellos petrolheads que buscan un coche con el que bajar décima a décima los tiempos contra el cronómetro y disfrutar haciéndolo. Lo mejor de todo es que todavía le quedan muchas alegrías por transmitir, muchos tiempos por batir y muchas bocas por callar. Si no os lo creéis basta con echar un vistazo al Nissan GT-R Nismo. No han pasado 24 Horas desde que me he bajado del Nissan GT-R 2013 y ya estoy deseando volver a ponerme al volante de uno. Menos mal que su evolución continúa y que Nissan ya ha anunciado una versión GT-R 2014. Tal vez el próximo año podamos volver a coger este coche, si no no se me ocurre como podría saciar esta adicción que me ha provocado.

A favor

  • Relación prestaciones/precio
  • Exclusividad
  • Información en la pantalla central
  • Comportamiento en circuito
  • Facilidad de uso
  • Elasticidad del motor

En contra

  • Consumos en ciudad
  • Confort
  • Transmisión a bajas velocidades
  • Nivel de acabados mejorable
  • Acceso a las plazas traseras
  • Boca de llenado del maletero

Nissan GT-R 2013
Puntuación final Diseño exterior: 8,5 Diseño interior: 7,5 Calidad: 7,5 Habitabilidad: 8 Maletero: 8 Motor: 9 Seguridad: 8 Comportamiento: 9 Comodidad: 6 Precio: 9,5 Total: 8,1 puntos

Ficha técnica

  • Cilindrada: 3.799 cm³
  • Motor: V6 bi-turbo (550 CV)
  • Par máximo: 632 Nm CEE a 3.200 RPM
  • Peso en vacío: X kg.
  • Velocidad máxima: 315 km/h
  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 2,7 s
  • Transmisión: automática secuencial de 6 velocidades
  • Tracción: Integral
  • Consumo urbano: 17 l/100 km
  • Consumo extraurbano: 8,8 l/100 km
  • Consumo mixto: 11,8 l/100 km
  • Combustible: Gasolina
  • Capacidad del depósito: 75 litros
  • Capacidad del maletero: 315 litros

Precios del Nissan GT-R 2013

Versión probada

  • Nissan GT-R 2013: 107.750 euros

El coche para esta prueba ha sido prestado por Nissan. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas

Fotografía | Javier Álvarez En Motorpasión | Nissan GT-R 2013, prueba (parte 1)

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