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Honda Jazz 1.4 i-VTEC, prueba (parte 1)

Honda Jazz 1.4 i-VTEC, prueba (parte 1)
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El primer modelo Jazz data ya de 2001, unos cuantos años para pasar desapercibido sin desaparecer del mercado, pese a la variedad de competidores, como el Fiat Idea o el Nissan Note. Otra de sus virtudes, es la amplitud. El Honda Jazz es muy espacioso, de líneas suaves pero sin florituras, muy japonés.

Y aunque desde este año se ha comenzado fabricar en Europa, en la factoría que la marca tiene en Reino Unido, el Jazz resulta un coche creado por y para el viejo continente. Probamos la versión más potente de la gama, 1.4 i-VTEC de 99 CV, con cambio manual. Por debajo tiene un 1.2 i-VTEC de 90 CV.

En su interior se pueden acomodar dos pasajeros adultos o tres pequeños en el asiento trasero, sin estrecheces, con espacio suficiente para las rodillas y cabeza de los más altos.

Honda Jazz

Exterior

Las medidas exteriores del Honda Jazz son 3,9 metros de longitud, una distancia entre ejes de 2,5 metros y 1,695 metros de anchura. Su altura es de 1,525 metros. De un vistazo parece más pequeño de lo que dicen sus medidas exactas, su tamaño es el de un coche “mediano”, la poca distancia al suelo de da un aire de aplomo interesante

El Honda Jazz llama la atención por un parabrisas desplazado hacia delante que crea una curva prácticamente continua desde el frontal hasta los paragolpes traseros. En su lateral destacan los grandes pasos de rueda, que alojan una llanta de 15 pulgadas.

En la trasera dispone de un amplio ventanal en el portón que ayuda a realizar con seguridad la maniobra de aparcamiento y a disponer de una amplia visión hacia detrás, si colocamos bien el retrovisor. Esto repercute en una mayor seguridad, sobretodo con los peatones y en las maniobras de aparcamiento.

Honda Jazz

Interior

Encontrar la postura más adecuada a cada uno, es sencillo gracias a los reglajes de profundidad y altura del volante; de distancia a los pedales y altura de la banqueta y como no, el respaldo del asiento. Este se realiza mediante una palanca, mucho más cómodo que algunas roscas o ruedas de otros mecanismos.

Los asientos delanteros son cómodos, con el relleno no muy blando, a mi me parece más cómodo que los blanditos, ya que en un largo viaje cansa menos estar sentado unas horas. El asiento del conductor dispone de apoyabrazos. Los asientos delanteros sujetan bien el cuerpo en carreteras viradas.

El puesto de conducción del Honda Jazz dispone de todos los mandos y controles orientados hacia el conductor, Con la parte que corresponde al acompañante con dos pequeñas guanteras. Llegar a todos los controles desde el puesto “de mandos” en muy sencillo, no hay luces ni botones superfluos y se diferencian entre ellos perfectamente, están orientados hacia el conductor.

Honda Jazz

Además el salpicadero cuenta con varios huecos y guanteras que vienen muy bien para llevarlo todo bien guardado, desde botellas en los laterales de las puertas, latas en sus correspondientes huecos para todos los pasajeros, hasta el móvil, las gafas de sol… Dispone de conexión USB para el Ipod o MP3 y auxiliar.

Otra de las cosas que llama la atención nada más entrar en él, es la luminosidad de su habitáculo que viene servida por un enorme techo panorámico y grandes ventanas laterales, así como un parabrisas de generosas dimensiones. Gracias a este gran techo de cristal, la sensación de amplitud es aún mayor por el día, pudiendo cerrar el techo para evitar insolaciones en verano.

Mediante el sistema Honda Magic Seats los asientos traseros se abaten (sin necesidad de quitar los reposacabezas) con un simple movimiento, quedando ocultos bajo el piso. Estos asientos traseros también se levantan, quedando de forma vertical (como las butacas del cine), así podemos viajar con objetos más altos de lo normal, como una gran maleta, cajas e incluso una bolsa de las dimensiones de las de golf.

El portón trasero se abre y cierra de manera cómoda y suave, sin salir disparado hacia arriba ni tener que empujarlo. Para cerrarlo no tuve que saltar. Mido 1,50 m, me pasa en coches muy altos, dispone de una agarradera para no tener que tocar la carrocería al cerrarlo.

Continuará...

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