Shakira, no te piques con el Renault Twingo: cinco razones por las que es mejor que un Ferrari

Shakira, no te piques con el Renault Twingo: cinco razones por las que es mejor que un Ferrari
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La venganza es un plato que sirve frío. O con una sesión con Bizarrap: el nuevo tema de Shakira dirigido íntegramente a Gerard Piqué, tras su separación con infidelidad mediante, está ardiendo en redes.

Muchas lindezas dedicadas al de Barcelona esconde la letra de esta 'Music Sessions #53', publicada hoy, y que lleva más de 25 millones de reproducciones y subiendo en pocas horas. "Una loba como yo no está para tipos como tú", "Yo valgo por dos de 22" o "Cambiaste un Ferrari por un Twingo" están entre ellas.

No sabemos si Shakira se inspiró en este tuit para la comparación con barra libre de ego, pero que un cavallino sea mejor que el pequeño urbano de Renault no lo tenemos tan claro. Hay varias razones por las que el del rombo se puede imponer a un deportivo de Maranello.

Las comparaciones son odiosas, pero...

Los hay que no nos compraríamos nunca un Ferrari ni superdeportivo alguno. Serán dechados de la técnica, preciosos, rápidos y muy muy potentes, pero útiles más bien poco. Y chupan gasolina que da gusto, que con los precios actuales, pues...

Aunque se nos ocurren otros motivos de mucho más peso por los que la balanza se queda del lado del discreto y mundano Renault Twingo, Shakira.

1. Con un Twingo nunca estarás bajo la lupa Hacienda. Tener un Ferrari en el garaje bien se puede catalogar como "signos externos de riqueza" para detectar ingresos no declarados. A fin de cuentas hablamos de un coche que cuesta lo que una casa. En cambio Hacienda jamás investigará al dueño de un Twingo. Aunque lo mejor para no estar en el radar de Hacienda es cumplir con las obligaciones fiscales, claro.

2. Alonso ganó con un Renault, con el Ferrari solo pudo ser segundo. Con los R25 y R26 vimos al asturiano alzarse con la corona de dos títulos mundiales en la categoría reina. Cosa que no hizo cuando se pasó a Ferrari, siendo su mejor marca la de quedar segundo en hasta tres ocasiones. Chúpate esa Montezemolo.

3. El seguro es muy caro y pasar por el taller ni te cuento. Los coches de alta gama requieren pólizas más elevadas, e incluso hay compañías que ni las ofrecen para este tipo de modelos. También lo es el impuesto de circulación. Por no hablar de los servicios oficiales o si tiene cualquier avería. Las piezas de un Ferrari serán más baratas que las de un Bugatti Chiron, pero están a años luz de las de un terrenal Twingo.

4. No sabemos si se liga más con un Ferrari, pero dentro puedes hacer más bien poco. Que tener un cavallino sirva o no para conseguir pareja quizá tiene más de mito que realidad. Y aunque aunque así sea, como poco es triste.

Además, en el Twingo de primera generación sus asientos se convertían en cama literalmente, ideal para "arrumacarse" en su interior. Ningún Ferrari puede presumir de ello. Y tampoco sirve para llevar a los niños al cole si la cosa va a mayores.

5. El Twingo también puede ser carne de subasta. En sus años de vida, este mínimo urbano ha presumido de versiones deportivas como el R.S: con sus más de 130 CV para poco más de una tonelada de peso es un pequeño de lo más divertido por mucho menos. Con Renault Sport diciendo adiós, cuidado que puede acabar siendo objeto de deseo a golpe de mazo. Y ya no digamos versiones más exclusivas como el R.S. Red Bull Racing RB7.

Pueden valer o no estos motivos, cuestión de pareceres. Y entendemos que se cebe con su ex, pero está bastante feo meterse con el pequeño del rombo que no tiene culpa alguna de los devaneos del ex jugador del Barça.

¡Qué viva el Twingo, hombre ya! PD: los Casio también molan bastante más que los Rolex.

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