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Especial mantenimiento: Frenos (parte 2)

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Al contrario que las pastillas de freno, los discos tienen un desgaste apenas perceptible, en cualquier caso existe un pequeño truco para determinar si hay que cambiar los discos por desgaste excesivo. El truco consiste en pasar la uña por el borde del disco, si la uña engancha (hay escalón), los discos deben ser cambiados, si la uña no engancha (no hay escalón), los discos todavía están en buen estado.

Como esto es un poco aplicación del llamado “ojímetro”, tampoco nos podemos fiar, conviene que en caso de duda preguntemos a un profesional. Entre otros problemas que podemos encontrarnos en los discos de freno, los otros dos principales son la fractura o el alabeo. Estos problemas los notaremos en el tacto del freno, que se sentirá irregular, como un golpeteo en el pedal que baja de frecuencia a medida que bajamos de velocidad durante la frenada.

También un uso exigente bajando una cuesta pronunciada con uso exhaustivo de los frenos puede causar un sobrecalentamiento que produzca la deformación del disco de freno. Tras el salto continuamos con este especial dedicado al mantenimiento de frenos donde nos centraremos en los discos y el líquido de frenos.

Comprobación escalón disco de freno

Estos defectos se producen normalmente por lavar el coche o meterlo en una zona con mucha agua tras un uso exigente. Los discos están calientes y al entrar en contacto con el agua fría se deforman o se quiebran. Por ello hay que esperar un rato antes de empezar a lavar el coche, y conducir con cuidado por zonas encharcadas si acabamos de hacer un uso intensivo de los frenos.

En cualquier caso, hay que sustituir el disco ya se haya roto o alabeado, recomiendo ir a un mecánico competente para realizar esta operación. No es una operación complicada, pero dado que es un elemento del coche muy relacionado con nuestra seguridad, yo personalmente no me arriesgaría.

Tambor freno desmontado

Estado de los frenos de tambor

Desgraciadamente para los que llevan frenos de tambor, no hay una manera sencilla de mirar el estado de los frenos de tambor. Se ha de deducir por el comportamiento en frenada que los forros de las zapatas han llegado al final de su vida útil, suelen durar mucho tiempo (más que las pastillas en los frenos de disco), pero a veces también hay que sustituirlos. El tambor propiamente dicho no se sustituye prácticamente nunca, ya que suele ser una pieza muy resistente.

Revisando el líquido de freno

Relativo al mantenimiento del líquido de frenos, existen dos operaciones básicas, el purgado o sangrado del circuito y la sustitución del fluido. El purgado es una maniobra que se realiza cuando existen sospechas de que ha entrado aire en el circuito. La forma de saber que ha entrado aire en el circuito de frenos, es porque el pedal tiene tacto esponjoso y en ocasiones se pierde potencia de frenado.

La operación de purgado de frenos es una operación bastante sencilla que consiste en sacar el aire de las líneas que llevan el fluido hidráulico a los frenos, es una maniobra que varía mucho de coche a coche, pero a grandes rasgos, se trata de abrir el circuito normalmente mediante unos tornillos en las pinzas, secuencialmente y accionando el sistema de frenado hasta que sale el aire de todos los tubos.

Liquido de frenos

La sustitución del fluido es una operación que consiste en sacar todo el líquido de frenos del circuito, cerrarlo y a continuación rellenarlo con líquido de frenos nuevo. Con el tiempo el líquido de frenos pierde sus propiedades (como todo aceite, este con base de glicol), y hay que cambiarlo. Cada cuanto hay que cambiarlo suele venir en el manual de nuestro coche, pero suele coincidir con las revisiones “gordas”, normalmente esto sucede cada 2 años.

La única operación que podemos realizar es comprobar el nivel de líquido, para ello hemos de localizar el depósito, que normalmente se situa sobre el cilindro maestro, que está situado normalmente en el lado izquierdo del coche, montado sobre la pared que separa el vano motor del habitáculo. Ayuda buscar una pieza como la que vemos en la foto de arriba. Ya que abrimos el capó mensualmente para comprobar el nivel de aceite, podemos mirar el nivel de líquido de frenos a la vez.

El depósito suele tener las típicas marcas de máximo y mínimo, si está por encima habría que purgar el depósito (seguramente haya aire en el circuito), si está por debajo deberíamos rellenar, comprobando previamente que no tengamos fugas. Hay que evitar tener el tapón abierto más que el tiempo necesario para rellenar, el líquido de frenos (excepto el DOT5) es altamente higroscópico, absorbe agua del ambiente y cuanta más agua absorbe más propiedades pierde el líquido de frenos. También hay que tener cuidado que el líquido de frenos no toque la pintura de la carrocería, ya que se la come.

Depósito líquido de frenos

Los líquidos de freno pueden ser de varios tipos, normalmente están basados en el glicol, como los DOT3, DOT4 y DOT5.1 (existían 1 y 2 pero ya no se usan), pero también existen basados en siliconas como el DOT5. Cuanto mayor es el número que acompaña al “DOT”, mayor es la temperatura de ebullición del líquido de freno. En la tapa del depósito encontraremos normalmente el tipo que debemos echar a nuestro coche. Caso aparte es el de Citröen, que en sus coches con suspensión hidroneumática comparte el líquido de la suspensión con el líquido de frenos y lleva un líquido específico.

Y hasta aquí el especial de frenos, ya sabéis, si queréis realizar alguna aportación de esas jugosas vuestras, alguna corrección o simplemente opinar, en los comentarios y ordenadamente.

Fotografía | Flickr (I, II, III)
En Motorpasión | Especial mantenimiento del coche

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