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Lo que la Fórmula 1 debería aprender del Mundial de Resistencia para lograr vender más entradas y convencer a la afición
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Lo que la Fórmula 1 debería aprender del Mundial de Resistencia para lograr vender más entradas y convencer a la afición

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El Campeonato del Mundo de Resistencia (conocido como WEC, por sus siglas en inglés) es uno de esos certámenes cuya fama ha subido como la espuma en los últimos años con la llegada de Fernando Alonso. Como lo hizo y hace la Indycar y quién sabe si lo hará el Rally Dakar. El piloto español dejó la Fórmula 1 a finales del año pasado para centrar sus esfuerzos en este certamen, que le ha devuelto a lo más alto del podio después de un lustro sin ganar carreras en la F1.

El objetivo de Alonso era compaginarlo con la participación en las 500 Millas de Indianápolis de 2019, pero tras el desastroso desembarco de McLaren allí, y con la posterior eliminación en la clasificación, el asturiano se tendrá que conformar este año con ganar en las 24 Horas de Daytonaalgo que logró en enero— y con pelear por el título del WEC, que resuelve a mediados de junio en Le Mans.

Un recién llegado Alonso afirmaba hace un año: "Las carreras del WEC son divertidas; la Fórmula 1, predecibles". ¿Estaba en lo cierto Fernando Alonso? ¿Qué es más divertido: el WEC o la Fórmula 1? En las últimas semanas hemos ido a las dos carreras para analizarlo.

Dominio absoluto en la cabeza de carrera

Formula 1 Espana 2019

A pesar de que en el WEC no siempre ha sido así, en la última temporada Toyota ha sido la marca dominante, como en su día lo fue Audi, y como Mercedes lleva siéndolo en Fórmula 1 desde la llegada de los propulsores V6 Turbo.

La diferencia es que Toyota no tiene rival, no de forma figurada, es que no lo tiene: son los únicos que tienen un LMP1 sobre la pista con tecnología híbrida, y a pesar de los empeños de la FIA por igualarlo con el resto de coches, no lo han logrado.

Ni en el WEC Toyota ni en la Fórmula 1 Mercedes tienen su victoria asegurada, pero a día de hoy no nos engañemos, solo tienen un rival: ellos mismos.

De todas formas, partiendo de esta base, y teniendo en cuenta que en un principio cuando asistimos a un circuito a ver una prueba del WEC o de F1 ya sabemos quién va a ganar, entre estos dos campeonatos hay ciertas diferencias.

En Resistencia el hecho de que haya cuatro categorías compitiendo en pista (LMP1, LMP2, GTE Pro y GTE Am) permite que no solo haya una lucha por la victoria, sino cuatro. Si bien hay uno que se lleve la victoria en la general, otros tres equipos subirán a lo más alto del podio.

Si nos olvidamos de lo que pasa en LMP1, la batalla por cada posición en el resto de categorías, igualada por mecánica parecida y por un sistema de Equilibrio de Prestaciones que lastra a los más rápidos y beneficia a los más lentos, es muy interesante.

Asimismo, la convivencia de prototipos y turismos con sus diferentes ritmos provocan que los pilotos no sólo tengan que luchar por su posición, sino también estar pendiente de doblar a los pilotos más lentos que ellos y facilitar el paso a aquellos que les superen en ritmo.

“Es difícil, peligroso y estresante. Tienes que estar pendiente de los de delante, por los GT, de los de detrás con los LMP1. Estamos en una de las posiciones más difíciles de la carrera porque estamos en medio. Se aprecia poco porque todos se centran en los LMP1, creo que hay una competición mucho más bonita en LMP2”. Pastor Maldonado, piloto de Dragonspeed en la categoría LMP2.

Los doblajes son momentos tensos porque un incidente con un piloto de otra categoría puede arruinarles la carrera. ¡Cómo olvidar los doblajes de Fernando Alonso durante la noche en las 24 Horas de Le Mans del año pasado!

Este constante cambio de posiciones da una sensación de actividad más allá de la lucha contra el cronómetro. Aquí Hamilton no iría con el “codo apoyado en la ventanilla”, como se suele decir en la Fórmula 1.

La duración, un punto a tener en cuenta

Formula 1 Espana 2019

Hay quienes afirman que las carreras de Fórmula 1 son demasiado largas y abogan por la implantación de más de una carrera por fin de semana, pero de menor duración cada una. Sería un modelo similar al de la Copa del Mundo de Turismos (WTCR) o el Campeonato Alemán de Turismos (DTM).

En el caso de la Resistencia, la duración de las carreras es la clave. La mayoría de las carreras de esta Supertemporada han tenido un formato de seis horas, a excepción de las 24 Horas de Le Mans y las 1.000 Millas de Sebring.

Para los aficionados desde casa es un punto en contra porque disponer de seis horas de nuestras vidas para sentarnos enfrente de la tele no es algo que todo el mundo pueda permitirse y 24 horas, pues mucho menos. A pesar de que sabemos que somos muchos los “quemados” de este mundo al que las carreras nos vuelven locos, el formato no resulta tan atractivo para los aficionados como para los pilotos que compiten en él.

“La resistencia es muy complicada para los aficionados porque son carreras muy largas. A mí me gustan las carreras de turismos que son reñidas y eso se extraña mucho aquí”. Pechito López, piloto del Toyota Gazoo Racing en la categoría LMP1.

Sin embargo, para los que vayan a un circuito a disfrutar del campeonato, este tipo de carreras son una gran ventaja. Cuando lo vives in situ, las horas pasan rápido y debido a la intensidad de la competición, hasta en el WEC tienes la sensación de que las (mínimo) seis horas se pasan rápido. No, no estamos locos.

Para vivirlo en directo, el WEC es la mejor opción

Wec Spa Aficionados

En esta línea, si te has planteado ir a disfrutar en directo de una carrera de Fórmula 1 o una del WEC y no has sabido cuál elegir, nosotros lo tenemos muy claro. Más allá de las diferencias entre uno y otro campeonato, la forma en la que ambas acogen a sus aficionados es completamente diferente. Si la Fórmula 1 se ha caracterizado siempre por su hermetismo, el Campeonato del Mundo de Resistencia es todo lo contrario.

La entrada a los paddock de F1 está reservada al personal de los equipos, la prensa y los VIP. Ah, los VIP... Ese reducido grupo son invitados a la Fórmula 1 por patrocinadores, por los propios equipos o porque son famosos. No tienen por qué conocer la competición ni saber muy bien de qué va eso de la Fórmula 1, pero su asistencia suma unos cuantos ceros a las arcas de Liberty Media o al menos da glamur y atrae al público joven. O eso dicen.

En el WEC los aficionados pueden entrar prácticamente hasta la cocina. Con una entrada general cuyo precio suele salir por un tercio que en la Fórmula 1, de unos 50 a 80 euros y gratuito para los niños de hasta 12 años, los asistentes pueden ver trabajar a los equipos de cerca, cruzarse con los pilotos y pedirles autógrafos y fotos y que estos accedan e incluso visitar el pit-lane y ver los coches de cerca.

Wec Spa 2019

En la Fórmula 1 se han visto obligados a hacer más atractiva su fan zone en los últimos años. Estas zonas se podrían describir como un gran centro comercial de mechardising de los equipos —y bastante caro, por cierto— con actividades que animan a los aficionados a acercarse a los circuitos porque la competición no es suficiente.

El ambiente en las carreras del WEC es una gran fiesta a la que acudir en familia. La acción en pista es la reina, pero va más allá. La duración de las carreras y la ausencia de fronteras imaginarias que separan a los aficionados que han pagado menos de los que se han dejado el sueldo, nos permite movernos por el circuito, disfrutar de la comida de los puestos que están dentro, más abundantes y económicos que en la F1, y conocer a otros aficionados con los que entablas conversación con cualquier excusa.

En la F1 también puedes hacer amistades rápidamente, pero probablemente tengas un asiento numerado y apenas te puedas mover. Todo el espectáculo se limita más a la actividad en pista y no a la fiesta en torno al campeonato. En el WEC todo es mucho más libre y además de ir al paddock, puedes visitar el pit-lane, hay varias firmas de autógrafos, puedes ir a prácticamente cualquier curva…

Liberty Media debe aprender de esto, y lo sabe.

Las 24 Horas de Le Mans, una cuestión aparte

Wec Le Mans 2018

Cuando hablamos de la cita estrella del Campeonato del Mundo de Resistencia, las 24 Horas de Le Mans, todo lo dicho hasta ahora se queda corto. Por lo que a la afición respecta, para llegar al circuito tienes que ir sorteando los múltiples campings en los que gran parte de los asistentes establecen su sede de mando durante prácticamente toda la semana de la carrera.

La que podríamos categorizar como la gran fiesta del automovilismo europeo, acoge cada año alrededor de 250.000 personas que lo dan todo en el circuito y fuera de él. Las 24 Horas de Le Mans son una fiesta. Literalmente.

La cita estrella para la Fórmula 1 podríamos decir que es el Gran Premio de Mónaco, pero para poder disfrutarlo como está mandado tendrás que dejarte bastante dinero en el viaje, hoteles… y seguirás sin poder entrar al paddock.

Esto, a no ser que compres un pase de Paddock Club, claro, que —ay, qué dolor— te costará casi seis mil euros, mientras que una entrada para Le Mans te puede salir por algo más de 80 euros.

La lástima de todo esto que te contamos es que el WEC no visita todavía nuestro país, aunque los test previos a la próxima temporada se celebrarán en España. Quizás en un futuro cercano visiten nuestro país para una carrera, pero a día de hoy si quieres seguir este campeonato, que Alonso abandonará tras las 24 Horas de Le Mans, te tocará viajar a Spa-Francorchamps, Le Mans, Silverstone… pero te lo pasarás bien.

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