Las 24 Horas de Nürburgring siempre dejan momentos para el recuerdo e historias difíciles de explicar. Esta edición tuvo de todo: adelantamientos salvajes de Max Verstappen, averías decisivas a pocas horas del final y un sinfín de accidentes, imprevistos y caos en el Nordschleife. Pero el coche que acabó conquistando a los aficionados no fue Mercedes-AMG GT3, ni un Porsche.
El protagonista fue el Dacia Logan número 300 de Ollis Garage Racing, un pequeño equipo privado alemán formado por entusiastas y mecánicos que lleva años compitiendo en resistencia. Su proyecto amateur se ha convertido en una especie de fenómeno dentro de Nürburgring por enfrentarse con una berlina humilde a algunos de los coches más sofisticados y caros del planeta… Y esta vez, contra todo pronóstico, consiguió llegar hasta la bandera a cuadros.
El Dacia más improbable del Infierno Verde
El coche ya era una pequeña celebridad antes incluso de arrancar la carrera. En Nürburgring muchos todavía lo recuerdan por sus antiguos apodos como “Diva” o “Princess”, aunque ahora se le conoce como “Bock Norris”, un juego de palabras que une bock (coche viejo en lemán) y un guiño a Chuck Norris y al carácter casi indestructible del propio Logan.
Según explicó la jefa del equipo, Sabine Kriese, el coche “a veces es un poco terco, pero muy resistente”. Y aunque desde fuera parezca un proyecto improvisado, detrás hay bastante trabajo.
El Logan utiliza una base derivada de la Dacia Logan Cup, lleva un motor turbo de un Renault Mégane RS con unos 280 CV asociado a una caja secuencial y una preparación específica para soportar las más de 25 km del exigente Nordschleife. Tras varios incidentes hace tres ediciones, tuvo que ser reconstruido por completo.
Además, Ollis Garage compite habitualmente en campeonatos alemanes como la Nürburgring Langstrecken-Serie y la RCN, el campeonato amateur de resistencia del circuito, algo que les da mucha experiencia en el ‘Infierno Verde’.
Precisamente por eso el Logan se ganó al público vuelta a vuelta. En una parrilla llena de Porsches, BMWs o Audis a la última y entre pilotos profesionales, el pequeño Dacia parecía el coche que se había equivocado de carrera… y aguantó golpe tras golpe como buen fajador.
Verstappen abandonó, pero el Logan cruzó la meta
En las 24 horas de este año, Verstappen fue uno de los grandes protagonistas con el Mercedes-AMG GT3 número 3, por sus remontadas agresivas, sus adelantamientos extremos y un espectacular duelo nocturno con Maro Engel, entre otros. Llegó incluso a liderar la carrera, pero a tres horas del final el coche sufrió un problema de transmisión mientras pilotaba Dani Juncadella y se quedó sin opciones de victoria.
Mientras tanto, el Dacia seguía sobreviviendo como podía. El equipo tuvo que reparar vibraciones, sustituir un soporte de la caja de cambios durante la noche y arreglar parte de la suspensión el domingo por la mañana.
También recibió una penalización stop-and-go de 74 segundos después de superar el límite de velocidad en una zona neutralizada bajo “Code 60” (el sistema que obliga a reducir drásticamente la velocidad cuando hay un accidente o peligro en pista) por un despiste. El Logan pasó por esa zona a 104 km/h y también recibió puntos de penalización del DMSB, la federación alemana.
Pero sin duda el momento más tenso y más dramático llegó a menos de tres horas del final, cuando el coche perdió la rueda delantera izquierda y quedó detenido junto al circuito. Las imágenes del pequeño Logan siendo remolcado provocaron una oleada de mensajes en redes sociales y corazones rotos porque muchos pensaban que su carrera había terminado ahí. Incluso el propio equipo pidió que no lo arrastraran de cierta manera para evitar más daños durante el traslado al paddock.
Y el Dacia volvió. Los mecánicos consiguieron repararlo otra vez y el coche regresó al Nordschleife para completar las últimas vueltas, aunque el resultado final quizá no impresione sobre el papel: 120º absoluto y sexto en la categoría SP3T tras completar 92 vueltas. Pero en Nürburgring hay veces en las que simplemente terminar ya es una victoria; y mientras Verstappen se marchó sin trofeo, el coche que más aplausos se llevó fue un viejo Dacia Logan que se negó a rendirse. ¡Bien luchado, Bock Norris!
Imágenes | Carburando, Motorsport, Ollis Garage
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