La ciudad de Görlitz, en la antigua Alemania Oriental, sufrió las heridas de la guerra durante años marcando su fuerte carácter pacifista. Durante décadas ha vivido al ritmo de su industria ferroviaria, dando empleo a generaciones enteras. Ahora ha dado un irónico giro identitario: su otrora potente factoría de trenes fabricará vehículos militares como los tanques Leopard 2, bajo la batuta de KNDS.
Un movimiento en el que ha tenido mucho que ver con el rearme de Europa en general, y Alemania en particular, tras el largo conflicto entre Rusia y Ucrania. Se añade la presión de EEUU para que Europa asuma un mayor gasto y autonomía en defensa. Pero también con la necesidad, con cada vez menos empleo y el consiguiente éxodo de habitantes.
Reinventarse o dejar morir su industria
Esto precisamente se materializa en la planta de trenes de Görlitz, que ha pasado por varias propietarias de sector de fabricación ferroviario como ABB o Bombardier. Hasta hace unos meses la regentaba Alstom que compró Bombardier en 2021 y absorbió sus factorías. Su producto principal, vagones de tren de dos pisos, aunque también daba salida a carcasas y componentes ferroviarios.
La factoría de Görlitz llevaba 176 años de producción ferroviaria y de sus dependencias han salido 107.000 vagones, siendo un histórico complejo industrial. Hace menos de una década tenía más de 2.000 empleados, pero en los últimos tiempos apenas firmaba unos 700, amenazando su cierre definitivo. Era reconvertirse o morir.
De trenes a tanques. En febrero de 2025, la firma de defensa franco-germana KNDS hizo efectiva la compra de la planta de Görlitz. Aunque durante varios meses siguió dando salida a vagones mientras se iba adecuando paulatinamente la fábrica para fabricar tanques. En diciembre, el último coche de dos pisos salió de la línea de montaje, con destino a Israel, poniendo fin a casi dos siglos de fabricación de trenes.
Este 2026, sigue adecuándose la planta para producir componentes del Leopard 2, el tanque europeo por excelencia y cuya última variante, el Leopard 2A8, ya está empezando su producción. También de sus líneas de montaje saldrán elementos para el vehículo de infantería Puma y el blindado de ruedas Boxer. Para 2027 y 2028, está previsto que den salida a estos vehículos de combate al completo. La inversión de KNDS para esta reconversión ronda los 9,5 millones de euros.
Reconversión y recontratación. Los sindicatos, encabezados por el fuerte IG Metall germano, fueron los que impulsaron esta idea de reorientar la fábrica a defensa para evitar su cierre. Muchos operarios estaban especializados en soldadura, siendo susceptibles de ser recontratados para hacer blindados y componentes de tanques. También la planta está equipada con maquinaria para levantar y mover componentes de elevado peso.
Tras la compra, KNDS se comprometió a mantener unos 580 trabajadores de los cerca de 700 que empleaba Alstom tras la adquisición, pero en el momento del fin de la planta como factoría de trenes la firma de defensa sólo había recontratado poco más de 60. No obstante, la incorporación de personal está en fase ampliación y la producción en serie aún no ha arrancado, así que se espera aumente.
Necesidad frente a pacifismo. La reconversión de su histórica fábrica ferroviaria a la industria de armamento la divide sentimientos en Görlitz. La escasez de empleo se topa de frente con su postura crítica contra la industria armamentística, heredada de la posguerra, inclinando la balanza hacia la necesidad. "Quedan pocas grandes empresas que paguen salarios sindicales, y sería una catástrofe si esta también quebrara", señaló en su momento un ingeniero de Alstom.
Queda pues la resignación, en la que coinciden tanto obreros como representantes políticos y sindicales. Y es que la realidad del mercado y la geopolítica apuntan en la dirección contraria: la defensa ha cobrado fuerza como eje industrial en Europa y Alemania está al frente en esta transición.
Imágenes | State Ministry for Economic Affairs, KNDS
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